sábado, 18 de noviembre de 2017

Biznieto in vitro.

Andresito me ha llamado pidiéndo asilo político en mi casa. - ¡NO puedes negarte, nena, porque toda la culpa es tuya!.

Me quedé de piedra. así que, apenas puso un pie en el piso, le pregunté - ¿Qué se supone que he hecho yo para merecer esto? - No tener un biznieto. Tu abuela dice que morirá sin haber hecho realidad ésta ilusión. - La vida viene como viene, abuelito. Y yo sigo esperando al hombre de mis sueños. - Dime quién es y te lo traigo. - ¡Yo que sé! - ¿No dices que lo ves en sueños? - Es una manera de hablar, hombre. - ¿Y no te daría igual cualquiera... Geoooorge, por ejemplo? - ¿El inglés? ¡Ni hablar y menos ahora que dejarán de ser europeos! - ¿Y que tiene que ver la velocidad con el tocino? - Que es muy estirado. - Es que es mayordomo.

Estuvimos discutiendo estos pormenores en el rellano de la escalera. No quise darle opción a entrar en casa por si se convertía en okupa. De repente, una conversación íntima entre abuelo y nieta, pasó a ser pública cuando los vecinos, que se habían asomado para enterarse de lo que pasaba, comenzaron a opinar. - A mi tampoco me gusta el inglés ese. Ni saluda cuando nos encontramos en el ascensor. - Dónde esté el ganao nacional que se quite todo lo demás. - Pues yo encuentro que el tipo tiene un punto sexi. - Se dice punto G (dijo una "enterada") - Eso es otra cosa, mujer y se hace con ganchillo. - ¿Estás segura de lo que hablas? - ¡Y tanto! Yo me hice una colcha...

Entonces va Andresito y me dice: - Si no me acoges, moriré. - No será para tanto. - ¡Y para más! Me persigue todo el día con la pastillita azul... ya sabes... la... ¿cómo se llama...? - ¡La viagra! Y aligere la historia que a las doce tengo que ir a recoger a los críos y no me enteraré del final.

- El final es que está tan obsesionada que quiere tener el biznieto in vitro. - ¿La abuela? Pero si está muy mayor... - ¡Es más vieja que la tos! (dijo la del tercero derecha) - ¡Oiga, si queda embarazada les regalarán la isla de Cabrera! jajajajajajaYo lo probaría. - ¿Una isla? ¿Dónde hay que firmar? - ¡Animo, hombre y deje el pabellón español en todo lo alto! - ¡Si yo tuviese unos años menos le podría dar un buen repaso a su señora! - ¡¡¡Oiga!!! - Tranquilo. El fantasma de mi marido no ha puesto una pica en Flandes desde las Olimpiadas de Barcelona ¡Anda, tira para casa a pelar las patatas!

Aquello parecía el Senado. Todo el mundo hablaba, daba su opinión pero nadie escuchaba a nadie. Al entrar en casa volvió a pedirme asilo - Vaaaaaaaaale, pero la estancia aquí es con fecha de caducidad. - ¿Me prometes que buscarás padre para el biznieto? - Se hará lo que se pueda, abuelito. - Vamos a sellar este pacto brindando con chinchón...

- ¡Avemaríapurísimaaaaaaaa! ¡¡¡Pónme otro a mi!!! - Caray, Cotilla, usted sí que se aplica aquello de más vale llegar a tiempo que rondar un año.

viernes, 17 de noviembre de 2017

La abuela quiere ser pilota.

La abuela ha convocado un cónclave en mi casa. A ver qué día se le ocurre hacer éstas cosas en su Torre del Paseo Marítimo y paga ella las meriendas porque siempre tengo que comprar yo el café o el cola cao, más la leche. Luego está el gasto del microondas. Menos mal que todo lo que es para mojar lo pone la Cotilla porque se conoce mejor que nadie la política de los contenedores de basura de los supermercados a así, las magdalenas, croasanes, galletas, etc., aunque estén caducados, lo están poco.

Antes de que llegaran los que faltaban, me ordenó que nos juntáramos en la cocina. - Estaremos estrechas (protesté) - "Lo sé, pero Pepe y Pascualita podrán enterarse de lo que hablemos." - Así que la cabeza jibarizada siguió en el estante y la sirena pasó a formar parte del broche que la abuela usaba cuando había moros en la costa.

Cuando llegaron la Cotilla, Andresito y Geoooorge (al que encargó preparar y servir la merienda) empezó la reunión. - "He decidido hacerme pilota" (dijo la abuela, muy seria) - ¿Pelota?... ¿Cómo que pelota? Y ¿de qué? ¿De fútbol, baloncesto, voley bol, tenis, playa... ? - "¡Calla, Cotilla! He dicho pilota, o sea, la mujer del piloto" - ¡Ostras, abuelito! Nunca te he visto con el uniforme. - "Dile a la tonta de tu nieta que no se haga ilusiones contigo" - ¡Abuela, yo pensaba en sus compañeros más jóvenes! - No soy piloto, nena.

Menuda desilusión. Yo que ya me veía yendo de su brazo por la calle y presumiendo de abuelito uniformado. -  ¿Entonces quién es el marido de la pilota en éste caso? - ¿Quién va a ser, boba de Coria? ¡Pascual! (había un fuerte deje de envidia en la voz de la Cotilla)

- "Lo he dicho para que me entendáis, borricas. Voy a ser pilota civil." - ¿Es una promesa a Santa Rita, patrona de los imposibles? Porque está siendo imposible que ésta te traiga un biznieto... (Que mala baba tiene la vecina) - "Pues no, pero no lo descarto. Es por si un día me echan de un avión por hablar... " - ¡Uf! no lo descartes, abuela. Es que no paras. - "...por hablar mi lengua materna ¡Coñe ya, que no me dejáis terminar!"

- ¿Por qué te van a echar? - "Porque lo han hecho con dos mujeres menorquinas. La azafata no las entendió; les pidió que hablaran el castellano, ellas dijeron no. La azafata se chivó al piloto y las echaron del avión" - ¡¡¡¿En pleno vuelo?!!! - "¡Que cruz tengo contigo!" - Nena, trae el chinchón y calla (la Cotilla está en todo)

- Aún no sé por qué quieres ser pilota. (dijo mientras empezábamos a trasegar copas de licor, de la boca al estómago) - "Porque, si me pasa algo así, los que se bajan son el piloto y la azafata y yo conduciré el avión a dónde me de la gana" -

jueves, 16 de noviembre de 2017

De capa caída.

Andresito estuvo encantado de la vida mientras el Problema Catalán se liaba más y más. Y eso se notó en su vida sexual ya que a la abuela se le alegraron las pajarillas y vestía más sexi de lo que es habitual en ella: mini faldas muy minis, brillantes, con más colorines que el arco iris. Botas altísimas de pirata. Jerseys de cachemira, suaves, _ "Andresito se pone como un toro cuando los toca y como soy rica, me he comprado unos veinte para empezar"

La Cotilla se muere de envidia. - Regálame alguno y se lo pasaré por la cara a un tipo que conozco de verle tirar la basura en un contenedor de barrio pudiente. - "Nanay de la China, que me han costado un ojo de la cara" - ¿No dices que eres rica? - "En la tienda de los chinos son más baratos" - No creo que sean tan buenos... - "¡Claro que no, pardala!"

Hoy la abuela ha venido quejosa de su marido. - "Qué poco dura la alegría en casa del rico" - Se dice, del pobre. - "Ya, pero es que yo no lo soy, por eso no lo digo... Andresito está perdiendo fuelle" - ¡Vaya, por Dios! Acabarás enterrándolo. - "Eso espero" - ¿Crees que es grave lo que le pasa? - "Está de capa caída... y bien caída." - Lo siento, abuela...

Más tarde ha venido el abuelito. Había ido al médico y por las apariencias, no parece haber recibido buenas noticias. - "¿Qué te ha dicho? ¿Hay solución?" - Dice que sí pero no lo tiene muy claro...

La abuela abrió el escote de su jersey. - "¿Has visto que bien me sienta?." - Ayyyy, no estoy para estos trotes... y menos delante de nuestra nieta... - ¿Alguien quiere un chinchón? (pregunté y entonces me di cuenta de que había que preocuparse porque ninguno de los dos quiso beber)

Como ya había abierto la botella, me bebí tres copas: las de los abuelitos y la mía. En seguida me vinieron a la mente varias ideas. Y poniéndome en plan erudito dije: ¿Cuándo empezaron los síntomas negativos? - Puessss... a medida que parecía arreglarse el Problema Catalán. - ¿Qué cosa... ¡hip!... más rara... no? - Nena, supongo que es ley de vida... Todo lo que sube... baja... - Aquí tiene que haber... ¡hip!... algo más (y me serví dos copas más) Creo que... ¡hip!... ya lo tengo... (bastaron otras dos copitas más para verlo todo claro) - Abuelito, no estás enfermo... ¡hip!... sino a.c.o.j.o.n.a.d.o.

La abuela recuperó el tiempo perdido y se puso a tono con el chinchón. - Al bajar la atención sobre... ¡hip!... Cataluña, ha subido la atención, valga... ¡hip!... la redun... esto... redundanciaaaaaaa sobre tu partido por toda la coorte de corrupción... ¡hip!... que hay... ¿Lo  pillas o no? ... Volvéis a ser las... vedetes de la tele.

La abuela empezó a despotricar - "¡Por su culpa estoy a dos... ¡hip!... dos velas y encima les pagamos la... ¡hip!... cuota!" - Andresito lloraba sus penas apoyado en el borde del acuario y a pesar de la neblina que empezaba a cubrir mi cerebro, vi como Pascualita subía como el rayo, a clavar sus dientes de tiburón en el codo del abuelito. ¡La que se armó! sobre todo cuando tiré de la sirena, arrancándola, a ella y al pedacito de carne que quedó entre sus muelas. No sabía que los abuelos gritaban tanto.




martes, 14 de noviembre de 2017

El vendaval.

La serenata de pitos bajo el balcón anunció la llegada de la abuela en el rolls royce cuando más arreciaba el vendaval. Me asomé para verla, agarrándome fuertemente a la barandilla temiendo salir volando.

El viento acabó poniéndome la falda por montera. Estoy segura que, visto desde abajo, fue un espectáculo digno de aplauso pero las pocas personas que pasaban por la calle lo hacían con la cabeza gacha y los ojos medio cerrados para que no les entrara nada en ellos. ¡Es que tengo mala pata!

Geooooorge se bajó del coche y sujetando a la abuela por los hombros, la llevó hasta el portal de la finca. Es que desde que supo lo que le pasó a una amiga de El Funeral, el viento le da miedo.

Le conté la historia a Pascualita que me miró fijamente de principio a fin. Por cierto, el marido está en un dilema muy grande. No sabe si es viudo o sigue casado. La abuela dice que el viento es una excusa que se buscó la mujer para decirle al marido ¡Ahí te pudras! y largarse con un guayabo veinteañero... Estas habladurías no preocupan a la abuela sino la versión oficial del caso: Un vendaval, acompañado de un tornado que vino del mar a la playa donde el matrimonio fue a pasar el día, se llevó por delante todo lo que encontró a su paso: sombrillas, toallas, sombreros, revistas, sillas de plástico, etc. etc... ¡y a la mujer!

Algunos bañistas juraron haberla visto volar por encima de los pinos y marcharse hasta el quinto pino. Esta respuesta interesó a la policía que pensó que ahí tenían un hilo del que tirar para resolver el caso. Pero no fue así porque aún no la han encontrado y ya han pasado veinte años.

En el transcurso de alguna borrachera alguien saca la historia a relucir, ante el enfado del ¿marido-viudo? que está harto de no saber si puede cobrar viudedad o no. Uno de los amigos que viaja mucho con el Inserso, juró y perjuró que vió a la desaparecida haciendo de Santa Ana en la pared de una antigua iglesia de Madrid y que, a pesar de ser una pintura estuvieron un rato hablando hasta que fue a comenzar la misa y tuvieron que dejar la charla.

Cuando volvió a Madrid al año siguiente, a pesar del enfado de su mujer que quería ir a otro sitio, el hombre fue a la iglesia y se encontró con un solar donde estaban montando una enorme grúa. - Preguntó por la iglesia - Se tiró para hacer una torre de pisos de alto copete. - ¿Y el mural de Santa Ana? - ¡A mi que me registren! 

La abuela llegó jadeando. - "¡Pónme un chinchón doble, nena. Celebraremos que el viento no me ha raptado como a otrassssssssssssss" - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaa! ¡Dos para mi también, boba de Coria! - gritó la Cotilla en cuanto abrió la puerta de casa.


lunes, 13 de noviembre de 2017

¿En qué quedamos?

- "Nena, no puedo dormir si no te cuento una cosa que me han contado en El Funeral" - Y qué... culpa tengo... yo zzzzzzzzzzzzzzzzzzzz. - "Resulta que no estaban seguros de hacer las cosas bien al proclamar la República" - Pues bueno..., pues vale..., pues me ... alegro zzzzzzzzzzzzzzzz - "¡¿Se puede ser más zoquete?!" - Y yo que... sé zzzzzzzzzzzzz - "Y ahora quién le quita los porrazos a quienes los recibieron, ¿eh?... ¿Nenaaaaaaaaaaaaa?"

Así me ha tenido la abuela, media noche sin dormir. - ¿No puedes dejar de pensar en el Problema Catalán? - "No desde que me he dado cuenta de lo bueno que está Puigdemont" - ¿Ah, sí? - "No veas lo celoso que está Andresito ¡Se sube por las paredes! Incluso ayer me dijo: ¿Qué tiene ese que no tenga yo? ¿Pelo? le dije a mala leche jajajajajajajaja Se le cayó el alma a los pies a mi peloncete" - Si te muerdes, te envenenas, abuela.

- "El tema catalán debe abrirte los ojos. No se pueden hacer las cosas a las bravas: si no puedes cumplir lo que prometes, no lo hagas ¿coges el mensaje y la moraleja del cuento?" - ¿Era un cuento? - "Un cuento más chino que el señor Li"

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¿con quién hablas? - Con la abuela. Le importará a usted mucho, Cotilla. - ¿De qué habláis? - De la República Independiente de Cataluña. - Es de Ikea, boba de Coria. - Eso es un anuncio. - ¿Qué hay de comer? - ¡Pero bueno, deje ya de interrogarme! - Es que que hay que sacarte la información con cuentagotas ¿Qué comeremos? - ¡Sopas de ajo! - Muy ricas pero, en lugar de pan y ajos podrías poner gambas frescas y rape. - Entonces no serían sopas de ajo. - ¿Cómo que no? A la gamba la llama ajo y al rape con salsa, sopas de pan y ya está. - Vaya, sí que es sencillo.

Por la tarde le dije a Pascualita que le iba a dar una langosta para merendar y pareció entenderme porque ya no me quitó la vista de encima mientras iba a por una ¡zanahoria! Se la di, la olió y me escupió con su puntería habitual ¡Dios, que dañooooooo! Creo que la Cotilla me ha tomado el pelo y estoy pagando las consecuencias.  

  


domingo, 12 de noviembre de 2017

Desilusión amorosa.

Que malo es despertar a la realidad. Tenían razón la abuela y la Cotilla al llamarme tonta, aunque con que me lo hubieran dicho una vez, bastaba. Me enamoré de quién no debía porque  no ha sido capaz de levantar un dedo para ayudarme... Claro que, ahora que lo pienso, el pobre Pepe no tiene dedos que mover... De todas maneras debió haber hecho un esfuerzo, caray.

Pensé que se mostraría ante mis detractoras en plenitud de facultades, tal y como lo vi en la Noche de Difuntos. Pero no ha sido así y la desilusión está matando el amor. Y ahora, cuando lo miro, colocada su cabeza jivarizada sobre la repisa de la cocina, solo veo un llavero, bastante feo por cierto. Que desilusión me he llevado.

El otro día le propuse a Pascualita, mientras desayunábamos y ella ponía perdida la cocina de cola cao, que uniésemos nuestras fuerzas mentales a fin de convencer a Pepe para que se mostrase. No sé si la sirena, que es doña caprichos, me entendió con tanto salto mortal, el caso es que ni por esas apareció Pepe tal como fue antes de que se lo comieran los jíbaros. Si es que la media sardina está como una cencerro y no presta atención más que a su estómago.

Por cierto, ha vuelto a engordar. Ya le he dicho que como siga así, servirá de comida navideña a la que pienso invitar al señor Li. Los ojos redondos de pez entrecerrados se clavaron en mi y me dieron mala espina. Después hizo algo que me heló la sangre en las venas y que nunca antes había hecho. Sacó hacia afuera la dentadura de tiburón y rechinó con fuerza los dientes. Sonaba como una sierra queriendo cortar un trozo de hierro. ¿Era una amenaza en toda regla contra mi o contra el señor Li?... A raíz de hacerle ésta pregunta se hizo más sonoro el rechinar.

Decidí congraciarme con Pascualita ofreciéndole un poco de chinchón. Después la coloqué en uno de los sillones de la salita y puse la tele. Quería que se relajara pero fue imposible. No le gustaba nada. Claro que el menú no era muy variado: Puigdemont-Rajoy, Rajoy-Puigdemont. Pero cuando se armó la marimorena fue cuando la pantalla la ocupó la Esteban. Hasta espuma por la boca sacaba la puñetera sirena cuando se lanzaba contra el aparato intentando comérsela.

Me alegró su reacción porque demuestra que  no está todo lo alienada que cabría esperar de un bicho marino que se suele tragar lo que le echen en el televisor... Pero no, es selectiva, exquisita e inteligente hasta el extremo de saber que hay cosas que pasan de castaño oscuro.

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaa! Pon la tele que van a hablar de los de la Gurtel, pobrecillos . - Tuve el tiempo justo de meter a Pascualita en mi escote y apagar el televisor. ¿Cómo puede ser que una persona tan mayor camine tan rápido? Llega de la puerta de la calle a la salita antes de decir amén.

De pronto quedó boquiabierta - ¡Pero... pero...! ¿Cómo puedes tener tan sucia la pantalla? ¿La has babeado, tía guarra? A saber lo que estarías viendo - Sorprendida, solo se me ocurrió decir - ¿Un chinchón on the rocks, Cotilla? - Sí, pero no me cambies de conversación.


sábado, 11 de noviembre de 2017

Más tonta que Abundio.

Lo tengo merecido por bocazas. Nunca debí contar a la abuela que estaba enamorada de Pepe porque me llama a todas horas para decirme - "¡Tooooooonta, toooonta!" He acabado por no coger el teléfono pero da igual porque su amiga del alma, la Cotilla, también me lo dice cuando llega a casa, cuando se va, durante las comidas, al despertarse de la siesta... Esto es un no vivir.

Les he dicho que el amor es ciego. Deberían saberlo con la cantidad de años que tienen... Aquí recibí un pescozón de campeonato por parte de la abuela. Yo estaba tan enfadada que no me di cuenta que estaba tocando un tema tabú para ella. Y por si no se había enterado bien, la Cotilla se encargó de que lo hiciera: - ¡Huuuuy lo que ha dicho tu nietaaaaaa!

Para rematar la faena, llamó Andresito. Pensé que lo hacía para ponerse de mi lado pero no. - Nena, dice tu abuela que te has enamorado de un fantasma ¿Es verdad? - Sí, abuelito. - No te preocupes mientras sea rico y de buena familia. ¿Es de nuestro barrio residencial? - No te lo podría asegurar... - ¿No le has preguntado a qué familia pertenece? Debes hacerlo cuanto antes. - Creo que es extranjero. - Ah, vaya... Es una pena que no sea mallorquín pero, debo reconocer, que en otros países también hay gentes de alcurnia con fantasma  pedante entre su prole...

El soponcio le dio cuando entendió a qué clase de fantasma me refería. - ¿Y dices que es Pepe? ¿El de la estantería de la cocina? pero... ¡si es más feo que pegarle a un padre! Y está más seco que la mojama ¡y solo es una cabeza!  ¡Tu estás tonta!

Otro que se sumó al coro. La única que pareció comprenderme un poco fue la Momia, mi bisabuelastra dijo que - Es normal que te chifles de un ser etéreo. Los hay que están de muerte jejejejejeje. Lo sé porque, al estar más allá que acá, voy viendo algunos... Claro que para lo que tu y tu abuela queréis, no sirven... El biznieto sería virtual. Os lo tendríais que imaginar... Oye ¿estaba bueno Pepe en vida? - ¡Buenísimo! Tenía un cuerpazo de atleta que quitaba el sentido. Unos brazos hechos para abrazar a una mujer. Unas piernas fuertes y fibrosas para subir a los árboles y coger una orquidea para su amada. Unos labios rojos y jugosos... - ¡¡¡BASTAAAAAAAAAAAAA DE PONERME LOS DIENTES LARGOS, JODIA!!! y búscate un humano, aunque sea canijo, calvo y con dientes salidos. Será la única manera de que tu abuela te deje en paz.

Así que estoy de capa caída. No me gusta ninguno después de la visión que tuve... Pascualita y el chinchón son mis únicos acompañantes frente al televisor donde me duermo, aburrida de las programaciones de las cadenas... Claro que, entre cabezada y cabezada, noto un brazo fuerte y desnudo, abrazando mis hombros... ¿Qué sabrá Pascualita de ésto cuando esboza su terrible sonrisa mientras hace la señal de OK?

jueves, 9 de noviembre de 2017

La Nieta está enamorada.

Tengo un desasosiego que me tiene en un sinvivir. Suele pasarme estando en la cocina... No sé a qué se deberá... ¿Será alergia a cocinar? Sería raro porque soy más de abrir latas. en fin, tendré que preguntar por ahí y cotejar opiniones.

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaa! ¿Estás hablando sola? Si cuando yo digo que estás majareta tengo más razón que un santo. - Sola, no. Conmigo misma, Cotilla. ¿A usted le ocurre algo cuando entra en una habitación determinada? - Déjame pensar... pues sí. Nunca había caído en ello. - ¿Por ejemplo? - Si entro en el comedor tengo que sentarme y comer. Ya ves tu que cosas. - En la salita no me queda más remedio que hacer la siesta. Se  me cierran los ojos enseguida ¿No es extraño? - Si entro en la cocina siento la necesidad imperiosa de picar lo que tienes a mano: mejillones en escabeche, un poco de fabada del día anterior... Si entro en el cuarto de baño me entran ganas de... - ¡Ya, Cotilla! He entendido sus explicaciones.

Aunque no me acabaron de convencer y llamé a la abuela. Se puso Geoooorge - ¿Está mi abuela, iglés? - Yes. - Que se ponga. - Plis. - ¿Plis, qué? - Tu decir plis. - ¿Estás de antojos? - Yo esperar. - ¡Que llames a mi abuela, leches! - Yo decir no. - ¡Como venga te daré tal guantazo que serás el primer inglés en llegar a Inglaterra con el Brexit bajo el brazo!  - You decir plis. - ¡La madre que te parió! ¡¡¡ABUELAAAAAAAAAAAAAAAA!!!

Mi voz llegó, alta y clara, a sus oídos. - "¿A qué vienen esos gritos?" - Geoooorge no quiere que hable contigo. - ¿Le has dicho plis? - ¡NO! - "¿A quién has salido tú, boba de Coria? No se te caerán los anillos por darlas." - ¿Las gracias? Claro que no. - "¡Pues dile plis, pardala!" - ¡Aaaaah! ¿Plis son gracias? Oye, inglés que... gracias ¡por nada!

Después de un rato de discusión, le comenté a la abuela la extraña sensación que, de vez en cuando, me atacaba. Estuvo un rato callada y luego, sin dudarlo, dijo: - "¡Estás enamorada!" - ¿De... quién...? - "Tu sabrás. Haber, piensa..." - Junté las cejas, puse cara de estar concentrada y así me tiré un rato. d
De repente, grité: ¡¡¡EUREKA!!!

- "¿Eureka se llama?" - ¡Pepe, se llama Pepe! - "¿Nuestro Pepe? ¿La cabeza jivarizada? ¿Estás tonta?" - Desde que le vi, en persona, la noche de Todos los Santos, no dejo de pensar en él ¡Qué hombre fue!... Ahora estoy compungida y confundida. Y en cuanto me arrimo a su estantería, siento mariposas en el estómago. - La abuela sirvió dos copas de chinchón. - "Ahógalas en alcohol y a las penas, puñalás"

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Oficialmente, corruptos.

- "Nenaaaaaaaa, te mando a Andresito. Quédatelo unos días que no hay quién lo aguante... ¿Me has oído?... ¿Cómo es posible que te pases las noches durmiendo, alma de cántaro?... ¡¡¡NENAAAAAAAA!!!" - Abuela... no quiero... - "Pero es tu abuelastro. Y está con el corazón partío desde hace unos días" - ¿Tiene vergüenza? - "Ayer la tenía . Poca, pero tenía. Desde esta mañana no levanta cabeza" - ¿Cuánto me pagas por cuidarlo? - "¡¡¡¿Queeeeeeeee?!!!"

Ha llegado a casa, cabizbajo, arrastrando los pies. Abatido. - Toma un chinchón y te animarás. - Prefiero un vaso de agua para ahogar las penas...

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaa! ¡Hombreeee, dichosos los ojos, Andresito! - La que faltaba. -  Dame el chinchón que no ha querido tu abuelito y añade el que me corresponde. - Menudo radar tiene usted por oídos.

Desayunamos croasanes del contenedor del súper. Tiré uno al que le había salido un poco de moho pero el resto estaban duros pero comestibles. - ¿Has venido solo? (indagó la Cotilla) ¿Os estáis divorciando? - No le atosigue que está deprimido, el pobre. - ¿Qué le pasa? - ¡Yo que sé!

Después del desayuno, con la tripa llena, al abuelito se le desató la lengua. -  Somos un partido corrupto, nena... - Valiente noticia. - Nunca pude figurarme tal cosa... - ¿De verdad? - Bueno, lo son ellos porque yo no me he llevado un euro de nadie. - Ya te lo dice la abuela: siendo honrado no medrarás nunca. - Es que es muy fuerte cuando lo dice Matas. ¡Soy corrupto! Y lo dice tan fresco. - Eso le salvará de la cárcel. ¡No sabe ná!

Entre lloros y suspiros se pasó media mañana. - Y el Pinocho Mayor del Reino, también. Lo ha dicho la tele. Acabaré por no verla. - ¡Así me gusta, abuelito, Escondiendo la cabeza bajo el ala en lugar de agarrar el toro por los cuernos. - El maldito Luis Bárcenas anotó en sus papeles las cantidades que les deba bajo cuerda - La Cotilla, como herida por un rayo, saltó de la silla y se enfrentó como una leona,  a salvar el honor de su admirado gurú.

- ¡Ojo con lo que dices, Andresito! Estás hablando de una eminencia en el arte de hacer y manejar dinero. Quién parte y reparte, se lleva la mejor parte y eso lo lleva a rajatabla. Y todo tan bien apuntadito, tan pulcro, que da gusto ver sus cuadernos. ¡Ahora mismo, en desagravio a tus palabras, voy a encenderle unas velas! - ¡Cotilla, nooooooooooooooooooooo! - Y llamé a los bomberos. - ¡¡¡Que vengan los cachas, por favor!!!

martes, 7 de noviembre de 2017

Bárcenas y las pesetas.

Bien de mañana ha sonado el timbre de la puerta. Me he levantado como una sonámbula, dándome porrazos contra los muebles y paredes. Incluso he estado a punto de tirar el acuario de Pascualita al suelo. Menos mal que solo se ha tambaleado pero, de todas maneras, me he llevado un chorrito de agua envenenada en la espalda ¡menos mal!

Al abrir me encontré con la Cotilla, cargada como una mula con velas, velones y velitas de todo calibre. En mi cerebro sonó la alarma. - ¿Dónde va con todo ésto? - Ayúdame que pesa. - ¡Ni hablar! Primero conteste a mi pregunta. - ¡A tú casa, boba de Coria! Si fuese a otra casa no estaría aquí. -
 ¿A qué?

- ¡La madre que te parió. ¿No ves que se me va a caer? - ¡¿A qué?! - A montarle un altar a mi gurú Bárcenas. (y se le cayó el cargamento al suelo) - ¡¿Has visto lo que has hecho?! ¡Ya lo estás recogiendo! - ¿Mi menda? Nooooooooooo...

Era tal la rabia que la dominaba que me tiró cuanta vela pudo, a la cabeza, acompañadas de patadas y algún que otro mordisco - ¡¡¡Valeeeeeee!!! ¡Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyy! - En un santiamén todos los vecinos de la finca salieron a sus rellanos. - ¿Qué pasa allí abajo? ¡En esta casa no se puede dormir! - ¡¿Qué haces pegándole a la vieja?! - ¡Para vieja, tu madre! (le dijo una mujer a su marido) - ¿Por qué metes a mi madre en este fregao? - Porque te dormiste dejándome con la palabra en la boca y quiero rematar la discusión. - Es que eres muy cansina, María del Pilar. - ¡Que sepas que ésta noche dormirás en la alfombra! - No tenemos alfombra, idiota. - ¡Ni para comprar una sirves, cabestro!

En un momento dado la gente tomó partido y acabaron como en el oeste, peleando todos contra todos. Aprovechando el jaleo, entramos en casa discretamente, con los brazos llenos de velas que descargamos en la salita. - ¡Ni se le ocurra montar un altar! - Debo hacerlo porque funciona. - ¡¿Que va a funcionar?! Es pura sugestión. - ¡Que no, que no! Soltarán a Luis Bárcenas. No les queda otra a los jueces y fiscales porque su abogado está demostrando que no se llevó una peseta del Partido Popular ¡Ni una peseta!

¿Y todo lo que tiene en Paraísos Fiscales? - Lo ha ahorrado honradamente, peseta a peseta. - ¿De dónde lo ha sacado? - Sisando de aquí y de allí, como hacemos las amas de casa. - ¡Eso no puede ser! Yo lo hago y nunca tengo un duro. - Porque no sabes, alma de cántaro. Solo tienes que aplicar el sentido común. - ¿? - Bárcenas no se llevó peseta alguna... se llevó ¡euros! ¿Te das cuenta? ¡No miente! Trae el chinchón, nena y brindemos que tanto ingenio se lo merece.


lunes, 6 de noviembre de 2017

Aprendiendo de su gurú, Bárcenas y compañía.

Hoy es uno de esos días en que necesito que un oso grande y peludo, sin garras a poder ser, me de un abrazo enorme ¡Tengo frío! Con lo bien que estábamos con una temperatura ideal y de golpe, a traición, ha llegado el frío. Que rollo de Otoño: primero cambio de hora, después frío de abrigo y bufanda. - ¡Avemariapurísimaaaaaaa! ¡Que alegría. Ya se fue el calor!

- Esta visto que nunca llueve a gusto de todos, Cotilla. ¿A santo de qué está tan contenta? - Ha llegado la época de los kleenex y yo tengo un montón para vender. - ¿No estarán usados? Es que de usted me lo espero todo con tal de ganar un euro. - Son nuevos, alma de cántaro. - ¿Los ha comprado con las ganancias de los cepillos de las iglesias que "limpia"?

Me miró de arriba abajo, con desprecio. - Nunca llegarás a nada con esas ideas de bombero que tienes ¡Pues claro que no los he comprado! ¿De qué ganancias estaríamos hablando si lo hubiese hecho?... Los encontré en la calle. - ¿Cuántos paquetes son? ¿tres o cuatro? - Ay, que poco sentido comercial tienes. Así te quedarás sin novio y sin dinero. Unos cinco mil paquetes. - ¡¿Y estaban en la calle?! - Exacto. En una furgoneta, con las puertas abiertas de par en par, en plena calle. Así que lo cogí todo... ¿Qué miras? Para que se lo quede otro, me lo quedo yo y le saco provecho - ¿Furgoneta incluída? - ¿Cómo quieres que me lleve tanto paquete? ¿En una bolsa de Mercadona? jajajajajaja

- ¡No me cuente nada más! Cuanto menos sepa, mejor. ¡Esto es el robo del siglo! - Mira que eres mal hablada. Quién habla de robo eres tu, boba de Coria. Ojito que vas por mal camino y si alguien te oye pensará que estás todo el día afanando. - ¡¡¡¿YOOOOOOOOOOOOO?!!!

Llamaron al timbre. - Abre tú que para eso estamos en tu casa. Será Bedulio con el dinero. - En efecto. En el rellano de la escalera estaba el Municipal. Le invité a entrar. - ¡Ni hablar! - La Cotilla llegó presurosa. Bedulio le entregó un sobre abultado, ella le entregó unas llaves. Y él se fue.

- Nena, saca el chinchón que esto hay que celebrarlo. - ¿El qué?  porque todo ha sido tan rápido que ... apenas... he visto... nada... ¡Ahi va! ¿No me diga que le ha vendido la furgoneta a Bedulio? - Anda, brinda y calla jajajajajajaja

domingo, 5 de noviembre de 2017

Espectáculo gratis.

Menuda fiesta organizó anoche San Pedro. Relámpagos y más relámpagos. El cielo era una sucesión de luces y sombras a cual más espectacular. Era para coger una silla , sentarse en el balcón y no perderse el espectáculo.

Eso fue lo que hice. Pascualita y yo nos sentamos a contemplarlo, total era gratis. ¡Y nos cayó el chaparrón! Si lo llego a saber me ahorro el agua de la ducha de la mañana. A la sirena tuve que ponerla a buen recaudo porque la tía se ahogaba. No llovía agua de mar.

A punto estuvo de caer a la calle cuando me levanté de golpe de la silla. La agarré de la cola y se me escurrió de tan mojada que estaba. Quitando el batacazo, tal vez hubiese llegado a la playa por los desagües. Bajo la acera hay una alcantarilla y si no se la comían las ratas, bien podría estar volviendo ahora, a toda velocidad, a su hábitat en estos momentos.

- Lo siento, Pascualita, pero no quiero morir a manos de la abuela. Todavía no he cumplido con la misión que se me otorgó cuando llegué al mundo: que mi primer hijo sea un biznieto. Ya podrían haber pensado en algo más normalito . Este encargo es difícil. No se me arrima nadie ni por casualidad...

De repente en mi cerebro se hizo una luz más potente que la de los rayos que iluminaban el cielo: - ¡Los bomberos! - Puse a Pascualita en el escote y me quedé helada. ¡Que frío me entró! Tampoco yo la calenté a ella. Una fuerte tiritona me impedía fijar el dedo con el que marcar el número de teléfono.

- ¿Los bomberos?... Hola, ¿están los cachas?... Los del calendario... ¿Trabajando? ¿Con ésta tormenta? ... Ya.... Ya... ¡No me cuente romances, amigo! ... ¿Qué todo son urgencias debido a la riada? ... Pues que vayan otros. Usted, por ejemplo... Yo también tengo una urgencia. Necesito que alguien me haga un biznieto... No, no he bebido... ¿Así que no pueden venir?... ¿Y usted? ¿si es bombero tiene que estar buenorro?... Le invito a chinchón y a lo que se tercie. ... ¡Eh, no se le ocurra colgarme el teléfono!... ¡Soy una ciudadana contribuyente! ... - ¡Necesito un hombre! ... ¿A quién?... ¿Qué busque a Jack? - ¿Puedo decirle que voy de su parte, señor bombero?... ¡Es usted muy amable. ¡Ahora mismo le llamo!

Envueltas en una bata para entrar en calor y con una gotas de Chanel número 5 en el cuerpo, como Marilín Monroe, la sirena y yo compartimos unas copas de chinchón antes de decidirme a llamar a Jack. - ¿Crees que estoy bien, Pascualita? ¡Hay, que nervios! - Y me puse a golpear, rítmicamente, con los dedos en la mesa del comedor. Y entonces, sin previo aviso ¡¡¡ÑACAAAAAAAAAAA!!! La medio sardina me mordió los dos dedos índice, con tanta saña que antes de soltarlos ya habían empezado a hincharse.

- ¡Avemariapurísima! ¿Has cambiado dedos por butifarras? - Conteniendo las lágrimas a duras penas, me quejé lastimeramente, - ¡¡¡QUE DOLOOOOOOOR!!! - Pascualita se acercó, curiosa y sin encomendarse ni a dios, ni al diablo me escupió un chorrito de agua envenenada en el ojo ¡Pero que le pasa a éste monstruo! pensaba mientras lloraba, gritaba, saltaba, corría, etc. etc...

Ahora estoy más aburrida porque, ni he encontrado a Jack, ni se ha presentado ningún bombero y sigo con la misma prespectiva con respecto al biznieto... Y encima, no puedo meterme los dedos en la naríz porque no me caben.

sábado, 4 de noviembre de 2017

¿Lloverá?

- Parece que, por fin, los hombres y mujeres de El tiempo, después de días anunciándo que va a llover, han acertado: chispea. ¿Ha sido casualidad que yo regara hoy las plantas del balcón, ya lánguidas por falta de agua? Tras el anuncio diario de lluvia yo les decía a las macetas: Aguantad un poco y me ahorro el agua del grifo.

- Son más buenas las plantitas. Como de la familia ¿Que digo "como" ? ¡Son de la familia! Han aguantado calores y solaneras, arrugándose un poquito cada día, sin quejarse. Incluso alguna sacó flores... hasta que hoy me he plantado y me he dicho ¡a regar! Vale, pues ahora llueve.

- Siempre fue más eficáz en la predicción del tiempo que iba a hacer, el callo del dedo meñique del pie derecho de mi bisabuela que todos los artilugios que usan ahora. Si le dolía mucho, lluvia segura al día siguiente.

- ¿Tú tenías un familiar así, Pascualita? aunque, al no tener pies, no sé qué podía dolerle... ¿la punta de la cola? - Los ojos saltones de la sirena estaban fijos en mi. De repente sacó la dentadura de tiburón a pasear pintando una amenazadora sonrisa en su cara de pez e hizo la señal de OK.

Una risa a mi espalda me sobresaltó. - ¡Abuela, que susto! - "Hace una hora que te escucho. ¿Te imaginas que te pilla la Cotilla hablando con Pasc...?" - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaa! Qué más quisiera yo que pillaros con Pascual. Ni que fuera un fantasma el tío. No hay quién lo pille.

- Cotilla, tiene usted una imaginación desbordante jajajajajaja - ¡Que cruz tienes con tu nieta! - "¿Quiéres una magdalena del mes pasado que trajiste del contenedor del súper?" - ¡Con chinchón! - ¡Me apunto!



viernes, 3 de noviembre de 2017

El primer guardia civil chino.

El teléfono sonó, vaya usted a saber a qué hora. Temprano sería porque, por más que miré a través de la oscuridad, aún no habían puesto las calles. Naturalmente, no lo cogí pensando que se trataba de una parte del sueño que tenía en esos momentos... pero el timbre no dejó de sonar machaconamente y no me quedó más remedio que contestar, muy secamente, eso sí.

- Seas quién seas ¿qué leches quieres? - "¡Esa boca, niña, que soy tu abuela!" - Humm.... ¿Qué abuela? - "¡La que te parió!" - Vale... ¿qué quiéres? - "Me he encontrado con el señor Li en El Funeral..." - ¿De ... quién...? - "¡El tuyo!" - Aaah... ¿Qué te debo? - "Cincuenta mil euros, boba de Coria" - ... ¡¡¡QUEEEEEEE!!!

Una vez con el cerebro libre de las brumas del sueño gracias al susto que me dio la abuela, estuve lista para escuchar sus tonterías. - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaa! - La Cotilla llegó de sus trapicheos nocturnos. - He visto al señor Li... - La abuela también. - ¿Te ha contando lo de su sobrino? - ¿De la abuela? - Nooooo. Del señor Li. - Si no especifica... - Pues eso, Que Li es guardia civil. - Ah, no sabía nada... pensé que solo trabajaba en sus tiendas. - Su tío sí. Li solo es guardia civil. - Cotilla, me acabo de despertar. Tenga compasión de mi.

La abuela entró decidida a ser la primera persona que me contara el galimatías de Li. - "¡Chitón, Cotilla! Yo se lo cuento" - Y comenzó, entre café y café para mantenerme despierta, una conversación-discusión de la que apenas me enteré de qué iba aquello.

Poco a poco se fue desenredando la madeja: "Nuestro" señor Li tiene un sobrino llamado Li, como él que,  a su vez, se ha metido a guardia civil. El primero que es chino". - ¿En China? - "No, alma de cántaro. En España. Cuando necesitemos protección recurriremos a él. Y dejaremos a Bedulio. El pobre cada vez está peor de los nervios."

Dormí unas pocas horas y después me acerqué a la tienda del señor Li - ¿Polque venil aquí? - Para conocer a su sobrino... - El no quelel biznieto español. - ¡Ya ha venido mi abuela con el cuento! - ¡Tu engañal mi soblino! - Pero si no he abierto la boca. Además, necesito un guardia civil ¡me han robado! (dije por fastidiar) - El señor Li extendió la mano trazando un semi círculo en el aire que abarcó a todos los jóvenes chinos que estaban en la tienda y discutían de fútbol.

- Tu cogel soblino Li que quel.ler. Todos sel Li. Todos sel chinos. Todos guapos como yo ¿Cuál quelel? - El de verdad. - ¿Tu sel tonta? Todos veldad. - El guardia civil. - Todos sel gualdia civil. Uno solo estudial. Todos chinos iguales jajajajajajajaja

jueves, 2 de noviembre de 2017

El fantasma de Pepe sigue aquí.

La abuela y la Cotilla han llegado juntas y con cara de guasa, cosa que no augura nada bueno para mi. - "¿Desayunamos?" - ¡Vale! Yo pongo las magdalenas del contenedor del súper. - Yo pondré el cola cao y la leche. Siempre me toca a mi poner más cosas (protesté) - "Va, no te quejes. Hoy las tazas las fregarán los fantasmaaaaaaaasssssssssss jajajajajajajajaja" - Abuela, no empieces que todavía tengo los pelos de punta. - Pero si tienes un chollo, boba de Coria. ¡Jornaler@s gratis !

- No me diga que siguen aquí, Cotilla... ¿A ver cómo duermo yo ésta noche? - "Como siempre: con los ojos cerrados y roncando jajajajajajajaja" - Las dos locas se partían de risa. Y entonces contraataqué. - No se reía tanto ayer (le dije, rencorosa, a la vecina) cuando salió por patas. - Fue para no aguarte la "fiesta" jajajajajaja - ¡Mentira! era miedo, puro y duro. Reconózcalo. - "No reconozcas nada, Cotilla o te lo echará en cara de por vida" - "Gracias", abuela .

- "De nada. Vamos a la cocina... Que detalle, nena" - La Cotilla y yo quedamos atoradas en la puerta de la cocina al querer entrar a la vez. - ¿Qué pasa? - "Que mesa más bonita has puesto. ¿Vas a clase de manualidades?" - Efectivamente, la mesa estaba puesta con primor, un poco recargada para mi gusto pero no dije nada. No podía. El cuerpo de Pepe estaba de pie bajo la estantería de su cabeza... ¿es que nadie lo veía?... Miré la cara reducida y abrió la boca. Ni gritar pude.

Las dos amigas charlaban por los codos sin prestar atención a lo que estaba ocurriendo a pocos pasos de ellas. Un escalofrío me recorrió la espalda y fui en busca de un arma con la que defenderme en caso de ataque del guerrero que estaba en mi cocina. No hay que olvidar que eran carníbales... A Pepe se lo habían comido, se supone que él hacía lo mismo con sus enemigos derrotados...

Pascualita se encontró, de golpe, en mi escote. - Cuando grite tu nombre (le dije), ¡ataca!... ¿Comprendido?.... ¿OK?... La medio sardina pasaba olímpicamente de mi...Entonces me dio por pensar) ¿Quién enseñó a Pepe, un fiero guerrero, a montar una mesa tan bonita? - Le miré desde la puerta de la cocina. Me sonrió y dedicó una cálida y coqueta, caída de ojos. Me estremecí. - Pepe... ¿Pepe es... era... gay?

Las dos amigas callaron de golpe. Después no podían parar de reir - "¡Huuuuuuuyyyyy, no eres más tonta porque no te entrenas jajajajajajajaja" - ¡Sí que se entrena! jajajajajaja - "¡Menos mal que no puede oirteeeeee jajajajajajaja" - La juerga aderezada con unas cuantas copitas de chinchón, continuó hasta que dije - ¡Por eso se lo comieron! -

miércoles, 1 de noviembre de 2017

¡La madre que me parió!

Que nochecita he pasado. No he pegado ojo en toda la noche. Sobre las cuatro de la madrugada me han despertado una pareja de zombis apestando a chinchón. - ¡Oh, no! ¿Todavía no estáis cansados de juerga, abuelitos. Pues yo quiero dormir así que, si queréis café, ya sabéis dónde está la cocina, el bote del café, el azucarero, la cafetera, las tazas y las cucharillas ¡Buenas noches!

Estaba cogiendo de nuevo el sueño y la voz estropajosa de una calavera con un cirio encendido en la cabeza me dijo algo que no entendí. - Hágame un favor, Cotilla. Vaya a la cocina con los abuelitos y déjeme en paz.

Y así ha seguido el rosario de "almas en pena" hasta que han llegado las claras del día y me han dejado tranquila. Solo entonces he dormido a pierna suelta hasta las diez de la mañana.

He pasado por el comedor a buscar a Pascualita para desayunar juntas. - Espero que los pesados de ésta noche hayan recogido la cocina... Maldita moda americana . Da grima ver a tanta gente haciendo el ridículo con esos disfraces, a cual más desagradable.

La cocina estaba tal cual la dejé yo anoche: con los platos sucios de mi cena en el fregadero. Cosa que me sulfuró. - ¡Panda de desagradecidos! También podrían haber fregado lo mío.

Estaba Pascualita en pleno ejercicio de saltos mortales dentro de su taza de cola cao cuando tuve que esconderla, de prisa y corriendo, en el bolsillo de mi bata. - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaa!

La Cotilla me pilló en pleno rebote y pagó los platos rotos. - ¡La próxima vez que quiera un café en plena noche, que se lo ponga el sereno del barrio! - Huy, que mal te sienta el chinchón de buena mañana, boba de Coria. - ¡Ni chinchón, ni leches! ¿Tantos les costaba fregar un plato y un vaso más? - ¿A quién? - ¡A usted y la compañía! - ¿Cuándo? - ¡¡¡ESTA NOCHEEEEEE!!!

La Cotilla cogió su bolso y salió deprisa pero yo, furiosa, la perseguí por el pasillo gritándo como una loca. Solo me callé cuando por poco se carga la puerta de un portazo. Volví a la cocina para terminar el desayuno. - Perdona. La próxima vez lo fregaremos todo (dijo una voz de hombre) - Eso esper...oooooo... - Pepe, de cuerpo entero, se dirigió a su estantería, subió de un salto y su cabeza jibarizada quedó en la postura de siempre. El resto del hombre había desaparecido.

Desde entonces, llevo todo el día fuera de mi casa.

martes, 31 de octubre de 2017

La víspera de todos los Santos.

Han llamado a la puerta y al abrir, me he encontrado con un tembloroso y desmejorado Bedulio. - Holaaaa ¿Qué haces por aquí a éstas horas? - El jefe me tiene tirria o no me mandaría venir a ésta casa en la víspera de Todos los Santos. Así que, ni me mires ni me hables. Toma el sobre con las multas de aparcamiento para tu abuela y ¡Adios!

Antes de que pudiera dar un paso hacia el ascensor, del interior de la casa se oyeron varios ¡CHOF! seguidos. El color desapareció por completo del rostro del Municipal. - A... ay, ay, ay... (dijo sin que apenas se le escuchara) - Tienes mala cara ¿Quiéres un chinchón? - ¡Quiero irme! - Una risa siniestra terminó de ponerle los pelos de punta. - ¡¡¡¿Qué ha sido esto?!!! (estaba desencajado)... ¿Hay alguien contigo...? - Claro ¡TU!

Le faltaban manos para santiguarse. - Entra, hombre. A mi primer abuelito le gustará saludarte. - ¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!! -  Y corrió escaleras abajo.

Cerré la puerta y un minuto después entró la Cotilla. - ¡Avemariapurísimaaaaaaaa! ¿Qué le has hecho a Bedulio? Por poco me tira al suelo cuando nos hemos cruzado. - Sus miedos paranormales le juegan malas pasadas y como es víspera de Todos los Santos, cualquier ruído lo altera. - Pues si me lo encuentro esta noche lo mismo le da un infarto. - ¿No me diga que se va a disfrazar? No le hace falta.

A la Cotilla no le hizo gracia que le dijera eso y la muy zorra me echó una maldición. - Esta noche no estarás sola en ésta casa. Del Más Allá vendrán a hacerte compañía y ¿quién sabe si a llevarte con ellos? - ¡Ja! Mire como tiemblo jajajajajajajaja

Aquellas palabras se fueron incrustando en mi cerebro a medida que pasaban las horas. Y como, encima oscurece antes por el cambio de hora, la noche llegó deprisa. Me acurruqué en el sillón de la salita, rodeada de pan, sobrasada, agua, leche, pipas, chinchón, danones, etc. etc. Provisiones por si tenía que pasar allí la noche.

Cuando las noticias de la tele se convirtieron, de nuevo, en unitemáticas sobre Cataluña, me invadió el sueño pero, una luminaria fosforescente que salía del comedor, me espabiló. - ¡¿Es usted, Cotilla?! Que sepa que no me da miedo jajajajajajaja - Silencio. La luz se fue desplazando hasta entrar en la salita. - ¡No puedes hacerme nada, Puigdemont! Se que estás en Bélgica, fantasmón! - Silencio. - La luz era pequeña e iba de abajo arriba. Una sonrisa diabólica flotaba sobre ella. Y quién quiera que fuese aquel espectro, venía hacia mi.

De repente supe que debía defenderme del inframundo y lancé a la lucecita verdosa, todo cuánto tenía al rededor mientras gritaba, asustada, - ¡Vuelve a los Infiernos, maldito seas! - Pero nada puede detener a un alma en pena cuando quiere atacarte. Claro que yo no me daba por vencida y lancé patadas al aire, más que para herir, para subir mi autoestima. Y mientras yo daba en hueso, un ¡aaaaaaaaaay! estremecedor llenó el silencio de la casa.

Era la abuela. Cubierta con capucha y capa negras, llevando en la mano una plancha enchufada, cuya lucecita verde brillaba en la oscuridad y a Pascualita en la otra, también con capita y capucha negra. Sus terribles dientes era lo único que quedaba un poco visible en la negrura de la salita.

Ahora estoy un poco mareada por el chinchón que he bebido al verme libre de seres de ultratumba... y por el pescozón que me dio la abuela al patearle la espinilla. 

lunes, 30 de octubre de 2017

El Jordi plasta.

Seguimos con la tabarra de estos días: el Prusès, la Independencia de Cataluña, Puigdemon... Es que no puedo poner la televisión sin que salga el temita. Y a mi me gustaría que lo dejaran de lado y hablaran de lo que de verdad interesa, porque en España están pasando cosas y no nos estamos enterando como, por ejemplo: ¿Se casará, o no, Belén con su novio? ¿Qué día y a qué hora? ¿Por la iglesia o por el juzgado?... Si es por el Juzgado ya pueden ponerse a la cola porque tienen delante un montón de políticos a los que están juzgando o a punto de juzgar. Esto es un sin vivir.

El concierto de pitos anunció a la abuela que ha subido a casa como  una exhalación. - "Nena, prepárame chinchón on the rocks" - ¿Una copita? - "Llena una jarra y déjate de ridiculeces, coñe. Vengo traumatizada porque creía que el tormento a los presos estaba prohibido en España" - Yo diría que sí. - "Tampoco hace falta que opines que nadie te lo ha pedido"

La abuela venía peleona. - "Los Jordis sigue en la cárcel" - Pues sí... - "¿Te imaginas el trauma que debe tener el Jordi bajito con eso de llamarse Sánchez?" - Hay mucha gente que se llama así... - "Pero no son independentistas catalanes." - Eso sí...

- Este hombre se ha convertido en el plasta mayor del Reino al dar la vara, continuamente, al recluso que le ha tocado de compañero. El pobre hombre está desesperado, ni come ni duerme desde que  Jordi Sánchez comparte con él la celda. Habla sin parar del Procès y eso no hay cristiano que lo aguante. El recluso dice que no es justo tamaño martírio y amenaza con denunciar a la cárcel si no le cambian de celda! Parece que, finalmente, su queja se ha tenido en cuenta y lo han cambiado de celda" - ¡Menos mal, pobre hombre! - "Bebamos a su salud" - No me lo tuvo que repetir. 


domingo, 29 de octubre de 2017

El otro Cid campeador.

- "¡Nena, estoy emocionada como si fuera a salir con mi primer ligue!" - ¿Quién fue, abuela? - "¡Yo qué sé! solo faltaría que tuviera que acordarme de todos. Además ¿qué tiene que ver eso con lo que te estaba hablando?" - Lo has dicho tú: estoy tan emocionada como si... - "Ya sé lo que he dicho, coñe. Era un modo de explicar lo que siento por un hombre que, como el Cid, está ganando una importante batalla después de muerto." - ¡Ostras!... ah, ya sé... - "Tú que vas a saber, boba de Coria"

Que poco le gusta a la abuela que le quiten protagonismo, por esto no me deja meter baza pero yo sé a quién se refiere, a Viriato... aunque... ahora no sé si ganó algo después de muerto... Es que cuando dimos ésta lección en el colegio no la estudié porque solo tenía ojos para un niño llamado... estooooo... hummm... ¿Sería Vespasiano?... o que su padre tenía una Vespa.

La abuela me sacó de mis elucubraciones, menos mal porque empezaba a dolerme la cabeza. - "¡Manolo Escobar!" anunció a bombo y platillo e inmediatamente, corrió a por Pascualita, luego colocó un disco en el tocadiscos y sonó la canción Que viva España. Y se puso a bailar el pasodoble con la sirena en la mano.

- ¡Baja el sonido, abuela! que vergüenza que lo escuchen los vecinos con lo antiguo que es eso. - "¿Antiguo? Pero si está arrasando en las redes sociales, en las manifestaciones, en los mítines... ¡Qué sabrás tu de música!" - Sé que esto es más antiguo que andar palante.

Pascualita abría su horrible boca, sonriendo de oreja a oreja, si las tuviera, balanceándose al compás de la música y haciendo la señal de OK con sus deditos. - "¡Mira cómo le gusta a la chiquitina bonita!" - ¿Bonita? ¿Ya has bebido chinchón a éstas horas?

Después de ésta canción vino otra y otra y otra... Salió el carro, por supuesto, que no sé yo como no lo han encontrado ya. A mi se me figuraba que Manolo Escobar se metía por todos los rincones de mi casa y saldría cantando cuando menos me lo esperara. - "¡Que grande eres, Manolo! Triunfando de nuevo y eso que estás muerto!" -¡Ah!... ¿Era este? pues... no era quién yo pensaba...

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaa! ¡¿No me digas que tienes sus discos de vinilo?! (gritó la Cotilla al entrar en la salita, porque la música estaba a todo meter) - "¡Síiiiiiiii!" - Seguro que me darán un buen dinero por ellos. - "No pienso venderlos" - ¡Egoísta! - La discusión fue subiendo de tono mientras la sirena, escondida en el escote de la abuela, se enfadaba porque se había acabado el baile.

sábado, 28 de octubre de 2017

¿República sí o no?

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaa! Vengo a que me ilustres, boba de Coria... ¿Hay o no hay independencia en Cataluña? - Abrí un ojo legañoso e intenté mirar a la Cotilla con un desprecio infinito pero creo que no lo conseguí porque, inmediatamente, me dormí otra vez.

- Ya lo dice tu abuela ¡no eres buena para nada! ¡¿Somos republicanos o no?! - ¡¿A mi que me cuenta?! ¡¿Acaso tengo pinta beatle?! ¡¿Me llamo Puigdemon?! ¡¡¡¿NO VE QUE ESTOY DURMIENDO!!! - Vale, pero... ¿Se ha vuelto a desdecir?

Recuerdo, vagamente, que le tiré un zapato a la cabeza.

Mientras desayunaba esta mañana, le comenté a Pascualita, la discusión de esta noche con la Cotilla. La sirena no paraba de saltar del frutero a su taza de cola cao. Reptaba, subía a pulso y se volvía a tirar. Y aunque viéndola inmersa en éste trajín, nadie diría que me estaba escuchado, no era así porque en cuanto la oyó gritar por el pasillo, se escondió entre la fruta y sacó su dentadura de tiburón a pasear. Después espero a que entrara en la cocina para lanzarle un chorrito de agua envenenada, acertándole en un ojo.

¡La que se armó! Todo fueron carreras, gritos, ayes y lamentos, llanto, mocos y aspavientos. Menos mal que el chinchón obra milagros y después de beberse casi media botella, durmió unas horas a pierna suelta. Ni siquiera se enteró cuando me comí una fabada de bote y magras con tocino, de bote también.

Hace un rato que se ha despertado con un ojo enorme que da grima verlo. Parece el ojo que todo lo ve trasplantado a la cara arrugada de la Cotilla. Naturalmente no le he dicho nada pero me ha costado mucho aguantarme la risa. Ella ha seguido como si la conversación de ésta madrugada no la hubiésemos interrumpido. - Entonces ¿hay república ya? - Hay pero... no hay. Ha durado menos que un bizcocho en la puerta de un colegio. - ¿La ha proclamado o no? - Aquel ojón mirándome fijamente me desconcertaba - jijijijijiji ... Sí, sí... - ¿Somos republicanas? - Ay, jijijijiji... no lo sé. ¿Usted es catalana? - No. Des Pont d`Inca. - ¡Pues no es republicana, pardala! - Ahora me das un disgusto. - No sabe jijijijijiji cuanto lo siento jajajajajajaja...

jueves, 26 de octubre de 2017

Ha nacido una estrella del suspense.

La abuela ha llegado a casa entusiasmada. Con las mejillas arreboladas, los nervios a flor de piel, la ilusión reflejada en el rostro. - ¿Estás excitada? (pregunté, preocupada) - "¡Síiiiiiiiiiiiiii!" - ¿Sexualmente? (en seguida me arrepentí de la pregunta) Huy, perdón. No me lo digas, no, no, noooooo. No quiero saberlo. - "No te diría que no" - ¡Que no me lo digas! Soy tu nieta y me avergüenza conocer tus intimidades. - "No eres más tonta porque no te entrenas, boba de Coria. ¿Por qué preguntas, pues?" - Ha sido un lapsus... Perdón...-

- "Ha nacido un actor como la copa de un pino. El rey del suspense. Un tío que maneja magistralmente los tiempos para mantener al espectador en vilo. Estoy segura que los Goya al mejor actor y director, se los llevará él. Incluso el Oscar. Es simplemente un fuera de serie" - ¡Caray abuela! hace tiempo que no te había visto tan entusiasma... ¿Lo sabe el abuelito? - "Sí. Y no lo puede ni ver" -  Estará celoso...  - "Puede ser porque lo critica constantemente" - Pues sí que le ha dado fuerte jejejejejejeje

Estábamos sentadas en la salita, junto con Pascualita, saboreando un chinchón on the rock. - ¿Yo conozco a esa eminencia, abuela? ¿Qué películas ha hecho? - "Pues... no tengo ni idea... como tampoco sé lo que oculta su cerebro tras las cortinillas de su frente?" - ¡¿Lleva cortinillas?!... No recuerdo haber visto a nadie así... Solo a Puigdemon pero él no es... - "¡Justo! ¡Ese es el artista! - ¿Puigdemón?... ¿"Estás segura, abuela"? - "¿Sí. Tiene a todo el País en vilo, pendientes de sus palabras. De si dirá sí o dirá no. Deshojando la margarita. Mosqueando incluso a los suyos que, totalmente despistados, a ratos le aclaman y a ratos le llaman traidor, para volver a aclamarlo en cuanto abre de nuevo la boca. ¡Que dominio de la escena tiene éste hombre!"

Pascualita miraba extasiada a la abuela, luego me miraba a mi, dudando si debía atacarme o no. Tuve que decirle a la abuela que bajara el tono porque la sirena no sabía a qué carta quedarse y podía escupirme de un momento a otro. - "¡Que ilusión, me parezco a Puigdemón!" - ¡Te ha salido un pareado! (grité mientras aplaudía a rabiar) - Pascualita, visto lo visto, acabó dando saltos mortales en mi copa de chinchón.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Antropófaga.

He traído sardinas del mercado para comerlas con pimientos fritos y solo de pensarlo se me hace la boca agua. - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¿Vamos a comer sardinas? - Usted no lo sé, yo sí. - Yo también. No soy alérgica a las sardinas. - He traído las justas para mi. - A mi me dijo el médico que necesito fósforo. (y se hacía la sorda)  - Pues chupe una caja de cerillas.

Como siempre, la Cotilla siempre llega en el momento menos oportuno. Se sentó a la mesa después de colocar su cubierto y su vaso. - ¿Y yo? (pregunté) - Si quieres criados, los pagas.

Como se ha convertido en una huéped vitalicia de mi casa, ya no sé si está bien que la mande a freir espárragos.

- He traído unos botes de tomate frito del contenedor del súper. - Estarán caducados... - ¡Eso no tiene importancia! Si caducan hoy, te lo puedes comer hasta medio mes después y eso tirando por lo bajo. - Un día tendrá una desgracia. - Cuando cobres lo que yo, tendrás el estómago blindado de comer lo primero que encuentres.

Discutimos un rato sobre poner o no, el tomate frito en el plato. Llegamos a una solución salomónica: ella se lo pondría y yo no. Tomada la decisión entré en la cocina a preparar las sardinas... - ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaah! - ¿Qué pasa? (la Cotilla llegó, asustada) - ¡No están las sardinas! - ¿Estás segura que las has comprado? - ¡Claro! Y eran muy frescas - Habrán saltado por la ventana. Por eso yo cojo las cosas caducadas: esas no se mueven.

Busqué por toda la casa pero no aparecieron. Harta de esperar, la Cotilla se fue a comer al comedor social mientras yo seguía buscando. Fue al pasar por el comedor cuando un destello salió del acuario. Una escama prendida en las algas del fondo se cruzó con un rayo de sol y brilló. Más abajo, Pascualita, con la barriga llena, reposaba en la arena. Los destellos se sucedían cada vez que las escamas chocaban con el sol. Y yo me estaba poniendo de mal café. Di un golpe en el cristal del acuario y la sonrisa sardónica y peligrosa de Pascualita apareció, mostrando entre los dientes una aleta de ¡sardina! - ¡Antropófaga! (le grité)


martes, 24 de octubre de 2017

Ha subido la luz ¡otra vez!

De madrugada, al terminar los trapicheos que siempre lleva entre manos, la Cotilla ha vuelto a casa y no ha tenido otra idea mejor que despertarme. - ¡Levántate que me tienes que ayudar! - ¡Aaaayyyy, no veo. No veooooooo! (grité asustada ante una repentina ceguera) - ¡Enciende la luz, coñe! Yo tengo las manos ocupadas.

Deslumbrada por la bombilla, tarde un poco hasta que pude fijarme en lo que abrazaba la Cotilla: ¡un montón de velas de todos los tamaños y calibres! - ¿Ahora se dedica a vender cirios? - Es el momento oportuno. ¡Nos han subido la luz muchísimo! y yo me saco unos euros que me ayudan a llegar a fin de mes. - Alguien habrá pagado el pato (comenté entre dientes) - ¿Qué insinúas...?

Pasé de ella porque no eran horas de discutir ni de nada. Solo de dormir. - Vamos a la salita a montar un altar de los Amigos de lo Ajeno... - ¡¡¡¿Quéeeeeeeeee?!!! - Están juzgando a Luis Bárcenas... o Luís el Cabrón como le llaman sus íntimos. Le he visto en la televisión cuando llegaba a la Audiencia y me ha impactado. Cada día está más guapo. Hoy, mismamente, parecía un Madelman andando con una cartera en la mano y unas espaldas cuadradas, tan perfectas que no parecían de éste mundo.

- En esta casa no se montan más altares a los gánsters de guante blanco. - ¡Hay que hacerlo! Mi gurú está en peligro. La Fiscal tira con bala y quiere enchiquerarlo. - ¡Que lo haga! - No puede mandar a la cárcel al cerebro de una operación financiera que dio tanto rendimiento... La Fiscal le tiene ojeriza ¡seguro!

- Haremos una cosa. Montaremos un altar a la Fiscal y al juez para que dicten condenas ejemplares contra los que fueron a la boda de la hija de Aznar. - ¿Por haber ido a la boda? ¡No es justo! Les llevaron regalos a los novios.

Después de una noche que transcurrió entre discusiones, nos sentamos a desayunar. Al poner la radio daban la noticia del asalto a una cerería: - El robo fue hecho por una persona cuya descripción, dada por el vigilante de la empresa, está entre Doña Rogelia y la Vieja del visillo. La Cotilla se atragantó. - ¡Yo tengo mucho más glamour que esas dos!

lunes, 23 de octubre de 2017

Intentando resolver el enigma.

Me he despertado antes del alba porque tenía una desazón que me tenía inquieta en la cama. ¿Será verdad que Pascualita es el eslabón perdido de la creación? ¿Entonces, el ser humano no desciende del mono y éste, del árbol? ¿Venimos del mar? ¿O los peces vienen de la tierra? Porque al ser la sirena mitad persona, mitad sardina, nos plantea un dilema como el del huevo y la gallina ¿Qué fue primero? en el caso de Pascualita ocurre lo mismo: ¿viene primero del mar o de la tierra?

Menudo fastidio encontrarnos en otro atolladero cuando aún no hemos resuelto lo del huevo y la gallina. Ya son ganas de marear.

He pasado más de la mitad de la noche contemplando a Pascualita mientras ella dormía a cola suelta sobre la arena del fondo del acuario. Por más cábalas que he hecho, he sido incapaz de encontrar la solución a su enigma.

Afortunadamente, Darwin duerme el sueño de los justo sin saber que su teoría estaba equivocada. Es algo que nunca podré probar porque no puedo exponer a Pascualita a la curiosidad ajena si no quiero que la encierren en un laboratorio... Claro que, de hacerlo, me lloverían fama y dinero a espuertas y a nadie le amarga un dulce...

Absorta en mis pensamientos, no oí entrar a la abuela. - "¿Ya estás alelada de buena mañana?" - Pienso en riquezas sin cuento. - "De ilusión también se vive, boba de Coria" - Entonces le conté mis pensamientos creyendo que se pondría de mi lado pero no, se encabritó como un pura sangre y a punto estuvo de patearme.

- "¡Quítate esas ideas de la cabeza si no quieres hacer palmas con las orejas!" - ¡Avemariapurísimaaa! ¿Ya estás haciendo enfadar a tu abuela? ¡Que cruz tienes con ésta nieta! ¿Qué ha pasado? - "Nada... que quiere traicionar la confianza de una amiga..." - Lo que yo te digo: Que cruz tienes con tu nieta" - ¿Qué amiga es esa? - "Es Pasc... Angelines" - ¡Pascual! ¿Quiere traicionar a tu querido? ¡Que cruz tienes c... ! - "¡Ya vale! Sé que tengo una cruz pero no hace falta que lo repitas tanto" - ¿Quién es Angelines? - "¡Ay, Cotilla, que cotilla eres, jodía!"

Cuando me quedé sola, eché un buen chorro de chinchón en el agua del acuario. Tengo que congraciarme con la sirena para poder examinarla detenidamente, sin que me muerda o me deje ciega.

domingo, 22 de octubre de 2017

Pascualita, icono de la evolución de las especies.

El agua que ha limpiado las calles se ha llevado también  retazos de canciones que quedaron pegadas en el azúcar de los buñuelos, pisados en el asfalto, por los rondadores en la Noche de la Vírgenes. ¿Pero hubo alguna vez once mil vírgenes? se preguntó Enrique Jardiel Poncela en uno de sus libros. La abuela, como no, dijo que lo hizo pensando en ella.

Como el rencor por el pescozón aún me duraba, dije, arriesgando mi vida: - "Tú nunca has sido vírgen, abuela" - Contra todo pronóstico lanzó una carcajada al aire - ¿De qué te ríes? - "Eso mismo me dijo mi primer marido. Debe ser cosa de la genética el que seas tan tonta como él"

Poco después la escuché cantar Clavelitos, a voz en grito, junto al acuario. Pascualita, encantada, la escuchaba subida en el borde. Entre gorgorito y gorgorito, le daba pequeños trocitos de buñuelos que la sirena paladeaba con deléite.

- ¿Crees que la sirena es virgen y mártir, abuela? No lo creo yo ni harta de vino. - "Ni lo sé, ni me importa. Es mujer y se merece el mismo homenaje que nosotras" - ¡Es una sardina a medio hacer! - "¡Es la muestra viviente de la evolución del ser humano! Un pez en plena transformación a mujer" - Abuela, no bebas más chinchón que te afecta. (esta conversación la mantuvimos a distancia por si las moscas)

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaa! No hay nada como una trifulca ciudadana para que la gente acuda a las iglesias y llene los cepillos para ver quién es el más bueno ¡Mira mis bolsillos! a tope de euros. Hoy se me ha dado bien la "limpieza" - ¡Cotilla, la van a enchiquerar un día! - Si solo es un día, me sale a cuenta mi trabajo. - No me ha entendido... - Sí, aguafiestas, sí.

Desde el comedor nos llegaba el canto de la abuela. - ¿A quién le canta Clavelitos? - A nadie (dije) es que se le ha pegado la melodía. - ¡Voy a cantar con ella! - ¡Nooooooooo! - ¿Por qué? (quiso saber la Cotilla) - Por nada... - La Cotilla abrió los ojos como platos y dando a entender que ya sabía de que iba el percal, dijo: - ¡Pascual! (Y entró en el comedor como el caballo de Atila)

Inmediatamente la oí jurar en arameo, gritar, llorar, saltar, etc. etc. cuando la saliva venenosa de Pascualita le dio en los ojos.

sábado, 21 de octubre de 2017

Noche de ronda.

La abuela ha venido toda ufana a casa cuando todavía no habían puesto las calles. - "Pasaba por aquí y he subido para preguntarte cuántas serenatas te han dado ésta noche" - ¿Serenatas?... zzzzzzzzzzzzz... - "¿No sabes que esta madrugada es la Fiesta de las Vírgenes?" -  ¿María?... zzzzzzzz. - "Noooooo... Y no te hagas la tonta, boba de Coria, porque eso quiere decir que nadie te ha venido a rondar ¡Que vergüenza tener una nieta tan sosa como tú!... ¡Despiértate!"

Ser arrancada de esta manera tan poco sutíl, de un sueño profundo y reparador, tendría que estar penado con treinta años de cárcel aunque, a la abuela, se la repanfinfla porque, aunque se tenga por la proletaria número uno, al estar casada con Andresito, adscrito al partido del Pinocho Mayor del Reino, solo vería la cárcel en postal, como Urdangarín sin ir más lejos.

Conseguí abrir un ojo legañoso y la visión que estaba ante mi me puso los pelos de punta. - ¡¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaah. Vade retro, Satanás!!! (grité espantada y recibí un pescozón digno de aparecer en las páginas del Libro Guinnes de los Records) - ¿Eres... tú. abue.. abuela? -

La pregunta venía porque el ser que estaba junto a mi cama tenía la cara sudorosa, el maquillaje corrido formando una paleta difusa de colores apagados. Los pelos llenos de confetti y alguna serpentina colgando de las orejas. - ¿Qué te ha... pasado? - "¡Me he divertido un montón en El Funeral, cosa que tu no has hecho!"

- "¿Nadie te ha cantado Clavelitos?" - Pues... - "¡Ni lo sabes, durmiendo como un ceporro! A éste paso nunca tendré un biznieto" - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaa! ¡Estoy entusiasmada! ¡Me han dado una serenata! - ¡Oh, no!. Lo que me faltaba es que la Cotilla viniera presumiendo de eso. - "Pues a ésta, no" - Que cruz tienes con tu nieta...

Decidí contraatacar. - ¿Iban borrachos quienes os han cantado? ¿Que tenéis vosotras de vírgenes, de verges? - "Siempre me he considerado así"(dijo la abuela toda cargada de razón) - ¡Y yo! (soltó la Cotilla) - De usted me lo creo porque la abuela le birló todos los novios... - ¿Qué insinúas? ¿Que no lo catado? ¡Pues sí! - La abuela, sorprendida, saltó. - "¡¿A quién?!" - ¿No querrás que te cuente ahora mis intimidades? - "¡Claro que sí!"

La vecina no soltó prenda y se inició una fuerte discusión a la que tuve que poner fin yendo en busca de la botella de chinchón mientras los vecinos empezaban a protestar - ¡¡¡No son horas de borracheras!!! (y eso que aún no habían empezado a beber)

miércoles, 18 de octubre de 2017

Pesadillas.

Sigo teniendo pesadillas. Esta noche me he despertando gritando como una loca y bañada en sudor frío mientras los vecinos llamaban a la policía creyendo que se cometía un crimen.

Fue a Bedulio a quien me encontré al abrir la puerta después de que el timbre sonara, un buen rato, con insistencia. - ¿A quién estás matando? (me dijo el Municipal) - ¡La víctima soy yo! Una sirena, gorda y fea, tan grande como una ballena azul, daba saltos mortales en la bañera y cuando vi que todo aquel peso se me venía encima no he podido menos que gritar para salvar la vida. - ¿De qué demonios estás hablando? A ver, échame el aliento... ¡chinchón! No me extraña que veas... ¿cómo has dicho?... ¿sirenas? Si ya sabía yo que no tenía que haber venido. - También estaba Cleopatra con la cara de mi bisabuelastra. ¡Esta mujer tiene más de dos mil años porque se bañó en la Fuente de la Eterna Juventud! ¡Es horrible! - ¿La Momia? pues yo la encuentro muy agradable a esa señora. - ¡Pero es viejísima! - Y tú tonta perdida...

Los vecinos, viendo que no había sangre de por medio, se fueron retirando a sus casas mientras se quejaban - Mira que hacernos levantar para nada... 

No tenía ninguna gana de quedarme sola en casa con el monstruo de Pascualita rondando por mi cerebro. ¿Y si los sueños son reflejos de la realidad, aunque no sea actual? De éste modo, las sirenas debieron ser, en principio, enormes ballenas que fueron evolucionando,  milenio tras milenio, hasta quedar canijas y enanas como la que tengo en casa. La de cosas que estoy descubriendo a base de soñar y de pasarlo mal.

Me acerqué al acuario. Pascualita dormía sobre las algas del fondo. Parecía que había empezado a perder volúmen aunque, todavía, cuando soltaba un eructo, le salía un tufillo a queso manchego, magras con tomate, morcilla, vino de Membrilla... que echaba para atrás.

Volví a la cama. Pondría la mente en blanco y dormiría a pierna suelta las horas que me quedaban hasta que sonara el despertador... pero, agazapada en lo más hondo de mi cerebro, estaba la enorme ballena, a la que le estaban saliendo unos bracitos de manos palmeadas que, sin anunciarse, saltó sobre mi hundiendo la cama con su peso y convirtiéndome en papilla.

martes, 17 de octubre de 2017

La fuente de la Eterna Juventud.

La abuela no para de ponerme los dientes largos contándome cosas de su viaje a La Mancha. Cuando lo hace se le nota la satisfacción en la cara. Se hincha como un globo viendo como me muerdo los labios de rabia al pensar que antepone a un asco de sirena a su nieta.

- "Me bañé en la fuente de la Eterna Juventud jejejejejeje. Lo siento por ti, boba de Coria porque te queda abuela para rato. Me lo recomendó mi suegra. Ella, durante el reinado de Alfonso XII, también se bañó en esas aguas de las Lagunas de Ruidera y mírala, fresca como una rosa." - ¿Cómo sabes que es esa fuente y no otra cualquiera? - "¿ Nunca has oído hablar de las Lagunas de Ruidera? ¡Claro que sí! Lo que pasa es que eres sorda intrauterina y no te enteras de nada cuando te hablan."

- Me refería a la Fuente de la Eterna Juventud... De las lagunas ... creo que... algo habré escuchado... - "¡Lo sé porque lo pone en un letrero! además, los patos que nadan por allí son los más longevos de Europa. Incluso los cangrejos que se crían en sus aguas tienen más años que Matusalen a pesar de tener muy buena apariencia. Fíjate hasta dónde llega la vitalidad de éstos bichos que uno, a punto estuvo de seccionarle a Andresito el dedo meñique mientras" - ¡Yo quiero ir a bañarme allí! - "Has perdido la oportunidad. Inténtalo el año próximo. De momento, todo está cerrado hasta nueva orden"

Tengo que buscarme un novio que me pague el viaje y la estancia en las Lagunas de Ruidera. En contrapartida, lo haré padre del biznieto de la abuela. ¡A ver quién puede superar tamaño regalo!

Me acerqué al acuario. La bola de grasa en qué se había convertido Pascualita, flotaba entre dos aguas como una hoja a la deriva. Seguía gorda como una ceporra y abría y cerraba la boca contínuamente como un pez fuera del agua - ¿Qué hago? (pensé) - ¿La meto en el horno o en la sartén? - Miré cuántas patatas tenía en la despensa... ¡ninguna! Sentí alivio porque ya no tenía que
bajar a la calle a comprar. Si no había patatas, pues ¡No había patatas y a otra cosa, mariposa!


lunes, 16 de octubre de 2017

Me corroe la envidia.

La abuela ha vuelto con las pilas cargadas y las cartucheras también, las que se le han puesto en la cintura, tanto a ella como a Pascualita. La sirena no cabe en el termo de los chinos ni metiéndola a rosca. - ¡¿Qué le has hecho a ésta pobre que parece el muñeco de Michelín?! - "Pasarlo requetebien y caminar mucho" - No me imagino como ha podido "andar" mucho la medio sardina si, de cintura para abajo, solo tiene cola de pez. - "¿Acaso crees que es tan inútil como tú? tiene muchos recursos. Recursos inteligentes quiero decir."

No me tragué la trola. - ¿Ya está preparada para leer el Quijote? - "Totalmente. El argumento le ha encantado" - ¿Y por qué habéis engordado tanto? - "¡¿Quién está gorda, boba de Coria?" - Pues... vosotras dos... (a medida que iba hablando reculaba hacia la puerta de la calle por si tenía que salir corriendo)

Me llovió una catarata de improperios y mientras aguantaba el chaparrón, llegó la Cotilla. - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaa! ¿Ya has vuelto? ¡Jopé, que gorda estás! - La cara de la abuela se transformó en una máscara maligna a la que solo le faltaban los cuernos y echar fuego por los ojos para ser un demonio muy cabreado. - "¡¡¡FUERA DE ESTA CASA. LAS DOS!!!"

Cabizbajas, bajamos hasta el portal y fue allí donde caí en la cuenta de que yo no tenía que irme de aquella casa porque era ¡LA MIA! y volví sobre mis paso a toda pastilla. Aquello me permitió escuchar a la abuela hablar por teléfono con su amiga Conchi: - "¡Nos hemos puesto las botas!... ¡Qué va! en coche todo el tiempo... jajajaja Que morcillas... Chocolate con churros. Sí, se aguantaban de pie en la taza..." - En cuanto me vio aparecer me tiró el listín de teléfonos a la cabeza.

Pascualita a penas flotaba. La boca y los ojos se perdían entre los hinchados mofletes. Pensé que era el momento oportuno para gastarle una broma pesada porque casi no tenía hueco por donde salir los chorritos de agua envenenada... de todos modos, como no estaba segura al cien por cien, lo dejé correr.

Me encerré en la salita junto a la botella de chinchón, dispuesta a bebérmela toda con tal de dormir y despertar luego volviendo a la normalidad... porque ésto es una pesadilla ¿verdad?... ¡¿Y por qué la abuela no me ha llevado a mi a La Mancha?!

miércoles, 11 de octubre de 2017

Nos vamos a La Mancha.

El teléfono sonó mientras yo sobrevolaba el castillo de la bruja, que tenía la cara de Puigdemon, montada en la escoba que me había dejado. La bruja me jaleaba: ¡si metes éste papelito en ésta hucha tendrás todas las escobas mágicas que quieras y vivirás en un país multicolor!. Pero yo apenas la escuchaba porque me estaba mareando. - ¡Ole, mi niña. que bien lo hace! - Acabé vomitando y siendo incapáz de acertar a meter el papel en la ranura.

Inmediatamente, una bruja con la cara de Rajoy voló hasta mi con su escoba. - ¡Toma ésta y no hagas caso de los cantos de sirena de éste iluminado! - Mientras me hablaba me llenó la cara de salpicaduras de baba. - ¡Oiga, que me está poniendo perdida! ¡No quiero ni su escoba, ni la otra! ¡¡¡Dejádme tranquila, brujas!!! - Ellas me perseguían gritando: ¡¡¡Tienes que elegiiiiir!!!

Menos mal que la abuela, cuando llama por teléfono, no se da por vencida a la primera de cambio e insiste hasta que le contesto. - ¡¡¡Abuelaaaaaaaa. Que pesadillaaaaaaaaaaa!!! - "Te llamo para desdecirme de una cosa que te dije" - ¿No te vas de viaje? - "Sí. Pero a la tierra de Don Quijote" - ¿Un amigo del abuelito? - "¿Don Quijote? ¡¿No me digas que no sabes quién es?!" - Es que Andresito tiene tantas amistades... - "Recuérdame que te de un pescozón de los que hacen època cuando nos veamos ¡animal de bellota!"

Me costó un rato aclarar la mente y deducir que se iban a La Mancha. Claro que eso ya fue a la hora del desayuno.

A media mañana vino la abuela y antes de decirme nada, recibí el pescozón prometido apesar que no se lo recordé. - "Me llevo a Pascualita para que conozca los parajes manchegos por donde pasó Don Quijote. Cuando lea el libro lo saboreará mejor." - Que lo saboreará me lo creo y no dejará ni un cachito pero... ¿leerlo? ¡Es una especie de sardina, abuela! ¡No sabe leer! Y no quiero que te la lleves. Si la descubren acabará sus días frita junto a un buen plato de migas. - "¡No seas zopenca! Me la llevo y punto"

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaa! ¿A quién te llevas y a dónde? (quiso saber la Cotilla en cuanto puso el pie en casa) - Enfadada como estaba, no pensé a quién le estaba hablando. - ¡A Pasc...! de viaje... - ¡¿A Pascual?! ¿Con Andresito? ¡Tu no tienes vergüenza! (le gritó a la abuela, fuera de sí) -"¡Que no es a Pascual!" - ¿A quién si no? - "A Pasc... Tu no la conoces" - ¿La? jajajajaja Crees que soy tonta ¿verdad? ¡No es "La" es "El"! - "¡Nena, saca el chinchón. Correeeeeee"


martes, 10 de octubre de 2017

El peluche.

A la hora de desayunar ahora somos cuatro: Pepe, Pascualita, Orni y yo. Reconozco que, salvo Pepe y yo, los otros dos están muy mal educados. Pascualita sigue poniendo la mesa perdida de cola cao y Orni hace lo propio en el suelo porque le pongo una palangana con magdalenas del contenedor del súper ,con leche y más que comerlo, se reboza en él.

Me está saliendo por un pico este desayuno porque, constantemente, tengo que añadirle leche a medida que las magdalenas, más secas que la pata de Perico, se hidratan con ella, engordando a ojos vista.

Bedulio ha traído unas multas para la abuela. - Cómo se nota que es rica. Creo que los municipales quieren hacerle una fiesta homenaje por tener el record de multas del año. - Estará muy contenta cuando se lo diga. Le encanta ser la guinda del pastel

De pronto, el cuerpo de Bedulio quedó tieso como una vara. Solo sus ojos delataban que era humano. Unos ojos que giraban en sus órbitas siguiendo los pasos de Orni que se acercaba husmeándolo todo, hasta la puerta de entrada. - Es, solo, un peluche... - -Se... mueve mucho... - Va con pilas. - Está parcheado... ¿de dónde lo has sacado? - Lo trajo la Cotilla de sus trapicheos. - ¡Tíralo que tendrá pulgas! - Poco a poco, Bedulio recuperó el movimiento. - Me voy... No me gusta éste "bicho" -

En ese momento se abrió la puerta del ascensor. Era la Cotilla. Bedulio no perdió la oportunidad de satisfacer su curiosidad de policía. - ¿Dónde encontró "eso"? - Ella siguió el dedo del policía que señalaba al pequeño monstruo que tanto la asustó el otro día. - ¡¡¡Todavía está aquí? ¡Tíralo al water! - Bedulio dió un brinco - ¿Por qué arma tanto escándalo? - Porque es tonta. Se asusta de un simple animalito. - ¡¡¡¿No has dicho que era un peluche?!!! - Puede que lo haya... dicho...

Palideció. - ¿Es... tu... abuelito? - ¡No digas tonterías, hombre ¿Cómo va a serlo?. - Los vecinos salieron a la escalera. - ¡Con vuestras voces no se oye la novela! - ¡Perdón, señora Duquesa de Ca La Pardala! (el tonillo no le gustó nada) - ¡¡¡Como baje te avío, bruja!!! - ¡Cuidado que no te mande mal de ojo! - ¡Que se atreva!

Llegó la abuela. - "¡Mirad que traigo! ¡Los billetes de avión!" - ¿Para mi, abuelita? - "Que más quisieras! Andresito y yo nos vamos a Egipto a descubrirnos mútuamente" - ¿No os habéis descubierto ya? - "Pues nos daremos, nuevamente, por descubiertos... ¡Cómo somos ricos!... ¿Qué es ese bicho?" - ¡¡¡Un peluche!!! - gritaron los vecinos  y entraron en sus casas.

lunes, 9 de octubre de 2017

Pascualita y Orni, se han hecho amigos.

Nadie, salvo la abuela y yo, sabe que un bicho raro se pasea como Pedro por su casa, en mi casa. El ornitorringo y Pascualita han echo buenas migas. Tal vez sea porque ambos viven en hábitats diferentes y eso evita rencillas y celos. La sirena es de agua salada y Orni (le llamo así para que se sienta como en su casa) de agua dulce. En éste sentido son incompatibles pero mejor así, sería muy desagradable ver como uno se come las algas del otro y viceversa, o peor aún, que se comieran entre ellos.

Ambos se miran con curiosidad. Son dos fenómenos de la Naturaleza. El otro día no me pude resistir y les hice una foto juntos. Los dos se encontraron bajo la mesa del comedor. Se miraron largamente, cosa que proveché para ponerme el guante de acero por si se producía algún altercado. Pero todo se limitó a saciar sus curiosidades. - ¿Quién-tiene-una-boca-como-esa, Pascualita? (le hablaba yo en plan didáctico) - Venga,-dímelo-bonita.... ¡El-pato-Donald! Y tú, Orni, dime ¿quién-tiene-una-cola-como-ésta?... ¡La-sardinaaaaaaa!... ¡Que-listos-sois, jodíos!

Un rato después Pascualita se lanzó sobre mi y tuve el tiempo justo de apartarme antes de que me clavara los dientecitos de tiburón en el cuello. - ¡Eeeeeeeeh, ¿quiéres matarme, fiera corrupia? - En cuanto se me pasó el enfado comprendí que los bichos querían estar solos. Y me quité de enmedio.

Me pasé la mañana viendo la tele y escuchando la radio. Me costaba trabajo entender lo que se contaba y veía. Cientos de banderas, con los mismos colores, unas con rayas anchas, otras con rayas más estechas. Muchas veces enfrentadas, otras codeándose entre ellas. Y siempre gritos, insultos, canciones, voces fuertes creyendo, por ello, tener más razón que otros apenas audibles.

El timbre sonó varias veces hasta que lo escuché. - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaa! - ¡Cotilla! ¿Y la llave de casa? ¡¿No me diga que la ha perdido?! - Noooooo. Se la he dado a una pareja que vendrán mañana a hospedarse en la habitación de tu abuela. - ¿Por qué? - Para sacarle un provecho. La tienes vacía desde que se fue... - ¡No puede hacer esto. No es legal! - Hay tantas cosas que no son legales... por ejemplo, este... ¡¡¡¿Qué engendro monstruoso acabo de ver?!!! ¡Es Frankestein andando a dos patas! - ¡No diga tonterías! Es un ... - ¡Aaaagh, viene a por mi...! - No hay nadie, Cotilla. - ¡Lo he visto, lo he vistoooooo! -

Orni decidió que había llegado el momento de jugar y volvió a pasar ante los ojos atónitos de la Cotilla. - ¡Aaaaaayyyyyyyyyyyyy! ¡está allí!... ¡Y allí! ... - Un chorrito de agua envenenada dio de lleno en el ojo derecho de la vecina, que alarmó a todo el barrido con sus berridos. - ¡¡¡Haz algo, boba de Coria!!! ¡¡¡trae agua!!! - Pensé que lo mejor era darle chinchon y dejar que el alcohol la tumbase y durmiese lo máximo posible. Como así fue... Shisssst... que no se despierteeee.

domingo, 8 de octubre de 2017

El señor Li está feliz.

Era temprano cuando el señor Li llamó a casa. - ¿Estal abuela? - Estará en su casa, digo yo. - Ah, como yo no sabel que decil tú, plegunto. - Llame allí y déjeme dormir. - Colgué porque no tenía ganas de meterme en discusiones. Poco después volvió a llamar - Abuela no estal. Geooooolge decil que venil a tu casa a comel ensaimada. Yo también venil. - ¡¡¡Oiga, que aquí no hay nadie!!! - Pero no me oyó porque ya había colgado.

La abuela tardó cinco minutos en llegar cargada con un paquete de ensaimadas calentitas. - Te ha llamado el señor Li y ha dicho que ahora vendrá. - "¿Para qué? - ¡Yo que sé! - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaa! - ¡La que faltaba para el duro! Está visto que no voy a poder dormir un ratito más. - ¡Traigo unas botellas de leche entera! - ¿De dónde las ha afanado? - ¡Lávale la boca con lejía a tu nieta! Son del contenedor del súper, para que te enteres, boba de Coria. 

Sonó el interfono. - Soy Li. - Entró en casa el chino más feliz del barrio. Llevaba la sonrisa puesta y apenas se le veían los ojos. - Parece contento. - ¡Mucho! Quielo a España, a Cataluña, al Ploces, a que Pal-lem o Hablemos y mucho más a Lajoy y a Puigdemon ¡Ole, ole y ole! - ¡Caray, que ataque patriotero le ha dado de buena mañana!

Mientras desayunábamos, el señor Li nos contó que se está forrando vendiendo banderas, de todos los tamaños, de España y Cataluña. - Los tlabajadoles míos tlabajan como chinos haciendo más bandelas. Hay que hacel muuuuuuchas polque España ganalá Mundial de fútbol y ¡más bandelas vendidas! Yo contento, yo invital hoy, a todas, a comel gambas goldas en mi Lestaulante... - De repente se dio una palmada en la frente - Yo olvidal jejejejejeje Li complal holno y hacel ensaimadas muy licas, licas. Abuela tu complal siemple a mi. - Y se marchó dejándome tocada de ala. - ¡Ni se te ocurra! (grité una vez que se cerró la puerta tras el chino)

- "No seas tan categórica. Habrá que ver a qué precio las tienen" - ¡Serás rácana! - Que exaltada eres, boba de Coria. Hay que mirar los pros y los contras antes de rechazar una oferta. - ¡Aquí no hay que mirar nada. No es no! - "Y así le fue a quién lo dijo!" jajajajajaja - Yo tengo que mirar el euro para llegar a fin de mes. - ¡No me venga con cuentos porque, con los trapicheos que se trae entre manos, tiene que tener el riñón forrado ¡Llorica! - Huuuy, que mal vamos a terminar tu nieta y yo...


sábado, 7 de octubre de 2017

Ornitorrinco.

Me he dado cuenta de que estoy muy sola en la vida. Tengo a los abuelitos, a la Cotilla, a Pascualita, a Pepe, incluso a Geooorge y a Bedulio... pero no tengo novio, ni marido, ni amante, ni perrito que me ladre.  Podrían pasar semanas enteras sin que yo pronunciara una palabra ¿Con quién voy a hablar? Pepe es el más sensato pero no habla por no ofender y porque no tiene cuerdas vocales. Debió estar en Papúa-Nueva Guinea en tiempo de crisis y cuando el Gobierno de allí mandó hacer recortes, la tribu que lo tenía le recortó el cuello.

La cuestión es que, por mucho que le pinche, no se inmuta y no me da la réplica para que yo pueda contrareplicarle y así sucesivamente. La conversación es un arte que no puede ejercer una persona sola porque entonces sería un monólogo y debo reconocer que no sirvo para eso. Es más,no le llego a la suela de los zapatos al gran monologuista de España: El Pinocho mayor del Reino.

Pascualita tampoco me da la réplica como no sea a mordiscos y ¡no, gracias! Por eso he pensado en tener una mascota a la que sacar a pasear sin que llame la atención más allá de lo estrictamente necesario... Creo que me la fabricaré.

He cogido la idea de la película Frankestein. No parece tan difícil hacer un animalito con retales de otros. En cuanto a su conservación, tengo un buen congelador en la cocina que apenas empleo

No pensaba decir nada a nadie porque quería que fuera una sorpresa pero ayer, celebrando mi victoria sobre la abuela y la Cotilla, con las que apostamos que quién acertara las veces que se habla de Cataluña en el telediario, se bebería una botella de chinchón ella solita, se me soltó la lengua y lo largué todo.

- "¿Te estás oyendo, boba de Coria? ¡Eres un monstruo! ¿No puedes tener un perro o un gato como la gente normal?" - No, abuela. Un gato se comería a quién tu sabes y a un perro hay que bajarlo a la calle tres veces al día" - ¡Así te oreas, animal de bellota! ¡Que cruz tienes con tu nieta! (dijo, alarmada, la Cotilla) Por cierto ¿quién es "quién tu sabes"?

No hubo contestación porque nos hicimos las locas. Estuvieron toda la tarde recriminándome mi estupenda idea ¡Que pesadas! menos mal que caí en algo parecido al coma etílico y dormí toda la tarde y parte de la noche.

Durante días recorrí el mercado y las calles de mi barrio en busca de animales que me inspiraran la mascota que quería hacer... Hasta que llegué a la tienda de peces donde compró el pienso a Pascualita. Un chapoteo llamó mi atención y busqué entre los grandes acuarios deseando que se tratara de un sireno, claro que sería carísimo... y entonces lo vi. Una criatura hecha de retales ¡viva!

Me he endeudado y tendré que ir al comedor social hasta que le pague el último euro al dueño de la tienda, pero ha valido la pena. - ¡¡¡Abuela, ya lo tengo!!! - "¡Ahggggg! ¡Estás locaaaaaaa!" - ¡Tienes que verlo! - "¡¡¡Ni harta de chinchón!!!" - Pero si es moníiiiiiisimo. - "¡A mi me da un ataqueeeeee!" - Le gusta a Pascualita, aunque están en acuarios separados. - "¡Que no se coma al monstruo, que me da repelús!" - Ya venía bautizado... - "¡Vade retro, Satanás!" -  Se llama Ornitorrinco...  "¿Eh?... ¡Aaaaaaah! Así, sí, boba de Coria"

viernes, 6 de octubre de 2017

¿También se irá la Sagrada Familia?

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaa! - ¡Oh, no. La Cotilla! - Siendo ya malo que venga a casa a darme la tabarra, peor lo es que eran las tres de la madrugada. Me tapé la cabeza con la sábana y fingi no haberla oído. Pero cuando esta mujer tiene algo entre ceja y ceja, no hay quién la pare. - ¡Levántate,

boba de Coria, que traigo croasancitos del contenedor del súper para desayunar! Y saca el chinchón porque ya no tendré que irme a Cataluña. Mira, ni siquiera llevo la barretina.

Asomé las narices y, efectivamente, no llevaba la barretina, ahora iba disfrazada de payesa mallorquina. - Se me hacía muy cuesta arriba el tema del pasaje del barco porque con mi pensión no me llega ni para pipas ¡Ya no tendré que emigrar a aquella república independiente! Me quedo aquí. - ¿Y eso? - Las grandes empresas se van del Principat y algunas vendrán a Mallorca ¡y podré trapichear en casa! ¿Crées que se traerán también el templo de La Sagrada Familia? ¿Te imaginas el dineral que tendrán sus cepillos? Podría retirarme de la profesión en dos años, nena.

- Tiene usted más cara que espalda, Cotilla. Acabará en la cárcel. - ¿Por qué? - Por robar. - ¿Yoooooooooooo? No hago más que coger lo que me hace falta para llegar a fin de mes. - ¿Cómo su gurú Bárcenas, no? - ¡Exactamente! Es un santo barón y todo lo ha hecho por su familia, para que no les falte de ná. ¡Un hombre así tendría que haber encontrado yo! - Se lo hubiese quitado mi abuela. - Sí... la muy jodía.

De repente se escuchó un golpe secó, como de algo que acabase de caer al suelo. - ¿Hay alguien escondido aquí? - No... - (una sonrisa cínica se pintó en su cara) - ¿Tienes un ligue? ¡Que contenta se pondrá tu abuela! - No es un ligue. - ¿Aún no es un amigo con derecho a roce? Pues acelera porque a tu abuela se le está acabando el combustible vital jejejejejeje - Huy, si la oye, Cotilla. - Pero no está aquí y puedo decir las verdades del barquero... ¡¡¡Aaaaaayyyyyyyyyyyyyyy!!!

Pascualita había clavado sus dientes en el dedo gordo del pie derecho de la Cotilla. ¡que poco le gusta a éste bicho que la despierten bruscamente, como ha hecho la vecina con sus gritos! Furiosa, se ha tirado al suelo y reptado hasta mi cuarto donde ha llevado a cabo su venganza.

El dedo se está hinchando de forma espectacular mientras los gritos de la Cotilla no dejan dormir al vecindario. Voy a por la botella de chinchón, a ver si se calla...

jueves, 5 de octubre de 2017

¿Me quieres?

Me ha llamado la abuela - "¿Está la Cotilla por ahí?" - A Dios gracias, no. Se fue a dar el coñazo a otro lado... ¿También quiere que le respondas Si o No? - "Menuda tabarra da la tía" - Repúdiala, abuela y así no tendrás que aguantarla más y no aspirará a heredar la Torre del Paseo Marítimo. - "Ya salió la avariciosa!"

Veinte minutos después, en la calle empezó el clásico concierto de pitos ante el mal aparcamiento del rolls royce y la abuela, subida a unos tacones de vértigo entró mirando a todas partes. - "¿No ha venido, verdad?" - ¿Quién? - "¡La Cotilla, boba de Coria!"

Pasamos a la cocina a tomarnos un cafetito y un chinchón y hablar de nuestras cosas acompañadas de Pascualita y Pepe que, aunque no opina de nada, por lo menos hace bulto... bueno, bultito. - ¿Has traído el testamento para que vea como has desheredado a tu amiguita? - "Nena ¿me quiéres...?" - ¡Ostras, abuela. Jamás pensé que me dirías algo así... Acabas de ponerme en un compromiso... No sé que decir porque ninguna mujer me ha preguntado algo así en toda mi vida... ¿Es para comenzar una relación seria? Lo digo porque tendrías que divorciarte de Andresito. Yo soy muy moderna, ya lo sabes pero, la moral y la ética son puntales para mi... No puedo comprometerme con una mujer casada... Creo que tomaré otro chinchón... ¡Uf, que nervios me han entrado...

Los ojos de la abuela se salían de sus órbitas y en cuanto vio que me llevaba la copa a los labios, pegó un manotazo y la tiró al suelo donde se hizo añicos. Pascualita, subida a lo alto del frutero hizo la señal de OK a la abuela. - "¡No bebas más que te afecta las meninges! ¿De qué hablas?" - ¡Pero si me has preguntado tu ¿cómo no te vas a acordar? - "Te he preguntado si me quieres... Y no me has dejado terminar la frase, atontá. La frase es: ¿me quieres por el interés?" - ¡Aaaaaah, ya me parecía a mi! ¡Pues claro que sí, abuela!

Medio minuto después salía por la puerta, murmurando: - ¡Con semejante especímen familiar prefiero dejar la Torre del Paseo Marítimo a la Cofradía Autónoma de Mujeres Pilinguis, Sociedad Anónima: CAMPSA... ¡Vaya!

miércoles, 4 de octubre de 2017

¿Sí o no?

Me está pasando algo extraño. Tengo miedo de encender la tele y no voy a hacerlo hasta que consulte con Iker Jiménez y me diga si los caretos que salen en la pantalla cuando menos me lo espero, tienen algo que ver con fenómenos paranormales... Yo diría que sí.

Lo he hablado con la abuela y dice que a ella le pasa igual, aunque cree que la culpa es de su suegra, la Momia, a la que le ha dado por el espiritismo y se pasa el día invocando a sus antepasados, que aunque ya no estén en éste mundo, son más jóvenes que ella.

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaa! - La Cotilla entró en casa a paso de carga y con una barretina por montera. - ¿De que va vestida? - De independentista ¡Rápido! dime, sin pensar, ¿SI o NO?. - ¿Para qué? - ¿Qué parte de"sin pensar" no has entendido? - Pero es qué... no sé de qué va la cosa. - ¡De SI o NO! No es tan difícil, boba de Coria. - Ya, pero es que así, en frío... no sé por cuál opción decantarme . - Vale, te daré una pista: si dices NO iremos a comer al comedor social. Si dices SI comeremos en un restaurante con tres estrellas Michelín. Venga, ¡vota ya, leñe! - Sigo en la duda porque la comida del comedor social me gusta... La del tres estrellas no lo sé... ¿Y si nos hacen una cosa rara y no nos gusta? ¿qué pasará? ¿Qué nos quedaremos sin comer? ¡Pues vaya plan!... Por otro lado... - ¡Ya me has hartado! Me voy yo sola y que salga el sol por Antequera. - ¿Al tres estrellas? - ¡¡¡SI!!! - ¿Y si no le gusta? - ¡Calla ya! ¡Que cruz tenemos contigo!

La Cotilla siempre logra su objetivo: ponerme nerviosa. He salido al balcón a tomar el aire. En el árbol de la calle unos gorriones discutían acaloradamente. Entre trinos airados y picotazos me pareció escuchar ¡SI! ¡NO! - ¿Será posible? (me dije)

Me senté con Pascualita en el sofá de la salita y llevada por la fuerza de la costumbre, encendí la tele y ¡allí estaban otra vez los caretos de Rajoy y Puigdemon! - ¡¡¡VADE RETRO, SATANAS!!! - grité y nos refugiamos en la cocina donde, ya tranquilas, compartimos un chinchón... ¿o fueron dos?

martes, 3 de octubre de 2017

La soledad.

¡Me han dejado más sola que la una! ¡Bien por Pascualita y sus cabreos! Creo que a éstas horas la abuela y Andresito están probándose pelucas en una tienda especializada. La Cotilla se hizo un apaño con una bufanda de mi primer abuelito que encontré en un cajón del cantarano del cuarto que fue de mi abuela y salió de casa, dolorida y clavadita a un hindú. Solo le faltaba la vaca sagrada.

Salvo la abuela, los otros dos no se explican qué les pasó y no seré yo quién se lo diga. De todas maneras, cuando se iban, la abuela se me acercó y muy bajito, me dijo: - "Esta me la pagarás, boba de Coria" - Pero si yo no he hecho nada... - "Por eso" - Ahora estoy preocupada porque de ésta mujer se puede esperar cualquier cosa y ninguna buena.

Ha estallado una tempestad de rayos y truenos, vientos huracanados y lluvia a raudales que corre como un río por las calles. Y estoy sola. No del todo, lo sé, pero con un tiempo así de tenebroso no me apetece que me haga compañía una cabeza decapitada y reducida al tamaño de un llavero. Cuando la luz del relámpago se refleja en la pared de la cocina, veo la sombra de Pepe aparecer de repente y se me pone la carne de gallina.

Me he llevado a Pascualita a la salita donde quedan restos del dichoso altar que montaron las dos viejas amigas el otro día. Los trozos de velas y velones, también se iluminan a la luz de los relámpagos, parecen viejas puntas de lanzas surgidas del barro del campo de una batalla muy antigua. Ahora solo me falta ver a un soldado de las Cruzadas y entonces bajo al bar de la esquina, donde hay gente, aunque tenga que nadar hasta allí.

Pascualita tampoco las tiene todas consigo. Se encoge ante el ruído del trueno y de momento se ha escondido en mi sobaco. No me fio de ella y nos hemos dado chinchón para recobrar el valor. Pero cuesta mucho, por eso he abierto otra botella. Si quiero dejar el miedo atrás debo perseverar. - ¿Está rico? (le pregunto a mi ¿amiga?) y hace la señal de OK con dedos temblorosos.

Me ha parecido que llamaban. Me ha costado llegar hasta la puerta porque el pasillo parecía tener vida propia... ¿Por qué se moverá tanto? ... ¡hip!...

Al abrila, un rayo ha iluminado el rellano de la escalera y ¡allí estaba el Yeti! O su primo ¡yo que sé! con unas greñas que le llegaban al tobillo, apestando a perro muerto, unas uñas enrevesadas de largas que eran. Y dio un paso hacia mi. ¡¡¡Grité, entre hipos, hasta quedar afónica!!! A los dos minutos se presentaron los bomberos. Los vecinos, asomados a los descansillos, también gritaban: - ¡¿Qué pasa. Qué pasa?! - ¿Quién nos ha llamado? (preguntaban los bomberos, muy cabreados) De repente un trueno hizo temblar la finca. Un rayo se había metido en la antena de la televisión y el ruído parecía anunciar el Fin del Mundo. - ¡Maldita sea! (dijo un vecino) se ha cargado la tele y no podré ver el partido.

lunes, 2 de octubre de 2017

Agujetas.

Mi casa se ha convertido en un hospital de campaña con tres heridos quejicas. El hilo musical que se extiende por todas las habitaciones es ¡Ay..., ay..., ay..., ay...! Menuda monserga. Estoy por irme, cerrar la puerta con llave y tirarla a un pozo ¡no aguanto más!

La abuela, Andresito y la Cotilla están tirados por los sillones y me han tomado por el pito del sereno: - "¡Nena, házme un café!... ¡ayyyyyyyyyy" - ¡Nena, otro chinchón que ya no me queda!... ¡ayyyyyyyyy! - ¡Nena, llama a mi partido y diles que se han pasado siete pueblos con las porras... ¡ayyyyyyyyyyy! - Ahí me negué en redondo - ¡Ni hablar del peluquín! No vaya a ser que se les escape un porrazo y me de a mi! - Si es por teléfono... - ¡No me fio!

Están los tres con agujetas hasta en las pestañas porque no se les ha ocurrido otra cosa que apuntarse a clases de baile mallorquín. A sus años... de ésto no he comentado nada, por si acaso se le va la mano a la abuela y me arrea un pescozón de los suyos. El caso es que han tenido su primera clase y ahora están doloridos. - Tendríais que tomar una aspirina y en cuanto os mejoréis llamo a Geooorge y os lleva a la torre del Paseo Marítimo. - ¡Ni hablar! (dijo el abuelito) Allí tendríamos que aguantar las pullas de mi madre que ya nos advirtió de lo que nos podía pasar bailando jotas y boleros.

- ¡¿Y hasta cuando pensáis quedaros aquí?! - Hasta que se nos pase, nena. - ¿Cuánto duran unas agujetas? - Huuuuuuy, algunas pueden durar meses (soltó la Cotilla) - ¡¡¡¿MESES?!!!

La desesperación se adueñó de mi. No resistiría tanto tiempo sin acabar loca de atar. Cogí a Pascualita para contarle mis penas pero, aturdida como estaba, no caí en que la sirena estaba profundamente dormida flotando entre dos aguas y al cogerla tuvo un brusco despertar que se tradujo en intentos furiosos de morderme ¡Y no me había puesto el guante de acero!

Los "enfermos",tomándome por una esclava de tercera categoría, no paraban de llamarme: - "¡Nena, pónme bien el cojín!" ¡Y a mi! ¡A mi también!  - La vista se me nubló y por unos instante lo vi todo negro, después rojo y a partir de este momento creo que desdoblé mi personalidad, porque cuando recuperé la conciencia, me encontré a tres personas gritando, llorando, pataleando ¡y saltando! con los cráneos mondos y lirondos y restos de pelo colgando como tristes banderas sin viento que las ondée... Por el rabillo del ojo vi un movimiento en el suelo. Pascualita, con la satisfacción del trabajo bien echo, reptaba por las baldosas camino del acuario. - Has encontrado la "cura" de las agujetas, muchacha. (le dije al tiempo que hacía la señal de OK antes de meterla en el agua)

domingo, 1 de octubre de 2017

La neurona no funciona.

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaaa! - ¿Dónde va con ese cargamento de velas, Cotilla? - A montar un altar en tu salita. - Me lo temía pero no va a poder ser. - ¿Y eso? - Está prohibido. - ¿Por quién? - Por mi religión. - ¡No me digas que te has hecho religiosa a tus años! - Mire quién habla. La que tiene más años que Matusalem. - ¡Huuuuuy, como se entere tu abuela de lo que has dichooooo! ¿Y qué religión es la tuya? - Una que no permite montar altares ¡La mía! así que ya está sacando toda esta cera de mi casa. ¡Vamos! un dos, un dos...

Los pitidos de la calle anunciaron a la abuela que subió seguida de Geoooorge, cargado con velones enteros y sin estrenar, cosa que hizo que a la Cotilla los ojos le hicieran chirivitas. - "Nena, quita los trastos de la salita que vamos a montar un altar en honor a la neurona del Pinocho Mayor del Reino" - ¿En mi casa? ¿Quiére que salgamos en la prensa en la sesión de desgracias? ¿A qué viene este empeño con los altares que os ha dado a las dos? - "Mira que casualidad, porque no nos hemos puesto de acuerdo ¿verdad, Cotilla?"

Me puse a Pascualita en la solapa, en plan broche para que viera los tejemanejes de las dos amigas. Mientras montaban el altar la Cotilla no paraba de remugar, no se la veía muy contenta. - Si me hubieses dicho que vendrías  no hubiese cogido tantos cabos de velas. He venido cargada como una burra por tu culpa, (La Cotilla estaba de uñas contra la abuela) con las que tu has traído va que chuta. Las mías las guardaré para venderlas por ahí. - "¡Ni hablar! Las pones también. La neurona no da más de sí, por eso necesita toda la carga positiva del mundo" - Desde que eres rica todo tienes que hacerlo en grande, jodía. - "Es agradable"

Cuando encendieron todas las velas nos sentamos en el comedor hasta que, hartas del calor de las llamas, salimos al balcón a respirar aire puro. - El que está en esa foto que has puesto ¿quién es? - "La neurona" - No sabía que esos bichos llevaran barba... - Es que ésta, al ser única, está muy compenetrada con quién la lleva... - ¿Crees que funcionará?

Yo estaba muy intranquila debido al fuego y acabé quedándome en el comedor para vigilar que no ardiera nada. Caminaba al rededor de la mesa para calmar mis nervios y al pasar junto al acuario, la sirena se tiró de cabeza al agua. Decidí llamar a los bomberos. - ¿Son los bomberos? - Sí, señora. - Señorita... ¿Tiene ahí a algún bombero de calendario? ... ¿Dos?Pues mándemelos... No, es por precaución porque hay mucha vela encendida y ya, de paso, me alegro la vista... ¡¡¡Oiga!!! (colgó)

En la televisión salieron escenas de mucha violencia gratuíta contra gente pacífica. - ¡Ostras, mirad esto! - La abuela se indignó. Corrió a la cocina, llenó un cubo de agua y se lo tiró a las velas apagándolas al instante. - ¡Abuela, lo has mojado todo ! ¿Dónde haremos la siesta? - "¡No ha funcionado, Cotilla! Ya me lo dijo Andresito y no le creí. Lo que más me fastidia es tener que darle la razón" - La vecina cogió la foto de la neurona barbada - ¿Qué hago con ella? - "¡Que dimita!" - ¿La neurona? - "Yo me entiendo". - Trae el chinchón, nena... ¡Y la fregona!