martes, 22 de mayo de 2018

La portuguesa está aquí.

Cuando he ido a comprar el pan he visto pasar unos coches de los municipales con las sirenas a todo meter. En uno de ellos iba Bedulio. Pensé que iban de redada a Son Banya ¡otra vez!

En la puerta de la panadería la Cotilla ofrecia magdalenas a bajo precio y se las quitaban de las manos. La panadera salió echa un furia, le pegó una patada a la cesta que llevaba la mercancía y los paquetes se esparcieron por toda la calle. - ¡Largo de aquí o llamo a un guardia, asquerosa! - Pero la Cotilla no la escuchaba porque corría tras unos críos que habían arramblado con las magdalenas. -¡Ladrones, ladroneeeeeeeeeeeees! (gritaba como una posesa)

Se sentó en el bordillo de la acera. Estaba al borde del colapso y más enfadada que un mono. - ¿Por qué no los has perseguido, boba de Coria? ¡Me han robado delante de tus narices! - No le han robado nada. ¿A que eran del contenedor del súper? - ¿Y qué? Me he tenido que pelear con otros jubilados para cogerlas. ¿Y ahora qué vendo?... ¡Vamos a tu casa a ver que tienes! - ¡¡¡Ni hablar!!!

El episodio me había alterado y pensé que dando un paseo junto al mar templaría los nervios y me llevé a Pascualita. El aroma del mar despierta todos los sentidos de la sirena e intenta escaparse, saltar a la arena, llegar al agua y perderse en las profundidades pero no puede ser. Podría ser atrapada por una gaviota, comida por una tortuga o peces grandes siempre dispuestos a comerse al chico. Por otra parte, la abuela me mataría, me haría rodajitas y serviría de comida a los cisnes del estanque del Huerto del Rey. Así que se tuvo que contentar con oler y ver.

En la playa me encontré con los municipales y me acerqué a Bedulio. - ¿No estábais en son Banya? - No. Nuestro objetivo está aquí... por aquí... Bueno, eso nos ha dicho el ciudadano que ha llamado a la centralita. - ¿Y qué es lo que ha dicho? - Ha preguntado ¿Cuántas son las carabelas y cómo se llaman? ¿Tú lo sabes? - ¿Yo? Cómo voy a saberlo. Debe haber miles.

Me miró y dijo: - Tu abuela tiene razón. Cada día eres más tonta. Me refiero a las de Colón ¿o vas a decirme ahora que no sabes quién es? - Como no me des más pistas... -El señor Cristobal. - ... ¡Aaaaah! ¿ese que tenía tres? ¿La Pinta, la Niña y la Santa María? - ¡Ese mismo! Pues ahora hay cuatro: ¡la Portuguesa! La carabela portuguesa que ha aparecido por ésta playa. - ¿Es lo que habéis venido a buscar? ¿es que no la ha pagado? ¡Si es que el mundo está lleno de corruptos! - Es una medusa. - ¿?... ¿No es un barco? - Una medusa. - ¿Y todo éste despliegue por una medusa? - De paso hacemos practicas. - ¿Deteniendo a una medusa? ¡Anda ya! ¿Y quién le pondrá las esposas? porque éstos bichos pican... ¡Bedulio, tío, explícamelo!

lunes, 21 de mayo de 2018

Resaca del bodorrio.

Nuestra vida a retomado la rutina después del casorio principesco. El que todavía está un poco afectado es Geooorge. Dice que tiene sentimientos encontrados porque, como buen inglés, los cambios de protocolo lo descolocan un poco. - Pues verás cuando os implanten el brexit. Cambiarás tanto que dejarás de ser europeo jajajajajajaja - "¡Deja en paz a mi mayordomo, leñe. Mira que te gusta dar la vara a la gente! El pobre pensó que los príncipes darían una vuelta en carruaje por Londres pero se ve que les quedaba a trasmano y se pasearon por el campo" -

- Oh y al señorito no le gustó. Vaya por Dios. Pero ¿a qué te gustó el reverendo americano? jejejejejeje - Cuando me miró de sus ojos saltaban chispas. - ¡No, no. Mi no gustar! - Que rancio eres, jodío. Pues bien gracioso que era. Un artista nato. - ¡Mover to mach! - Anda, tómate el te y calla.

Me paré en la tienda del señor Li. Todavía estaba conmocionado - No podel entendel como novia lleval tan poca lopa en su boda. - ¿Lopa? - Sí. Vestido. Solo uno. - Creo que después se puso otro más cómodo. - ¿Más aún? sel velguenza. Novia tenel que llevar veinte kimonos, uno encima de otlo. - Pero no es japonesa, señor Li y usted tampoco. - ¡¿Y que!? Sel celemonia pleciosa... - ¿Cuántos kimonos llevaba su mujer cuando se casaron? - Solo tles. No tenel dinelo entonces...

Está visto que nunca llueve a gusto de todos. - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaa! Vengo reventada de tanto trabajar. - ¿Ha "limpiado" muchos cepillos de buena mañana? - No he tenido tiempo de ir. Se me ocurrió copiar el traje de novia de Meghan y me los quitan de las manos. - ¿Usted los coses? - No. Los pego. Son de papel. Ya le hemos cogido el tranquillo unas cuantas pensionistas y en una hora hacemos unos cuantos. - ¿A cuánto los vende? - A cincuenta euros. ¿Quiéres uno? - Cotilla, no empecemos. 

La abuela ha traído un paquetito. - "Es para Pascualita" - Sacó un mini vestido de novia, clavadito al de Meghan y se lo puso a la sirena. - "¡¡¡Dios mío, que cosita más guapaaaaaaaaa!!! Ya quisiera el Príncipe tener una novia como tu, estrellita de los siete mares." - Todo esto me preocupó - Abuela ¿estás bien? Es muy pronto para beber chinchón a solas... - "No lo he hecho" - Entonces pídele a Santa Rita que te conserve el oído porque la vista ya la tienes perdida ¿Guapa Pascualita? ¡¡¡Amos,. anda!!!

domingo, 20 de mayo de 2018

La boda real.

Si hay una cosa que pone a todos de acuerdo es una boda real. Ese día se desayuna fuerte, se va la baño unos minutos antes de que empiece la retransmisión de la tele y luego ya nadie se mueve de su sitio hasta tragarse todo lo que nos quieran enseñar. ¡Hay, que nervios!

Esta madrugada la Cotilla ha llegado antes a casa. - ¿Ha pasado algo? - Que yo sepa, no... - Ha terminado pronto los trapicheos. - ¡Claro! Me voy a dormir en seguida para estar espabilada y lozana para ver la boda.

A las seis y media de la madrugada entraron los abuelitos, la Momia y Geooorge, emocionadísimo y cargado con una gran bandeja de ensaimada calentitas. - "Hemos venido un poco pronto para no perdernos detalle de la boda. Además Geooorge está hecho un manojo de nervios ¡Se casa su príncipe! No es para menos.

A las ocho de la mañana vino Bedulio. - ¿Puedo ver la boda aquí? - ¿Es que no tienes casa? - Sí pero allí no se verá porque mi mujer es republicana y no va de eso.

A las diez y media llegó el señor Li. - ¿Tu vel boda? - Sí, pero... - Yo también. Y vel aquí. En tienda no podel. No habel televisol.

Durante todas estas horas la actividad de mi casa era frenética. Todo debía estar listo para luego no hacer nada. Desayunamos copiosamente, recogimos la casa mientras Geooorge preparaba mini bocadillos de pan bimbo y una comida típicamente inglesa.

En el reloj del comedor faltaba UN MINUTO para que comenzara el Programa-Especial-Boda-Real cuando todos, al mismo momento, tuvimos ganas de mear. ¡Y solo tengo un baño! Bedulio, como autoridad que es, gritó: - ¡Los hombres al fregadero!

Nosotras corrimos al cuarto de baño. Cuando, por fin y batiendo records, nos sentamos en la salita, la Momia dijo que el suelo del pasillo y del baño "nadaban" - Habrá que fregarlo (dijo) - ¡¡¡AHORA NO!!! ( gritamos al unísono las "chicas")

La BBC estuvo bien, como siempre y disfrutamos viendo y criticando a sultanita y menganita. La entrada en solitario de una novia feminista fue lo nunca visto. Y el sermón hollywoodiense del pater afroamericano, no dejó impasible a nadie, salvo a la Reina

Lástima del gallinero que se formó en el plató de TVE. No se enteraban de quién era quién. ¿Que clase de monitores les ponen a ésta gente? Tenían que entornar los ojos para ver bien y ni aún así, no daban una.

El frío y flemático Geooorge, se emocionó varias veces durante a ceremonia. Le vi llevándose un pañuelo a los ojos mientras sorbía los mocos.

La Reina Isabel, de 92 años y su marido, Felipe, de 96 han adquirido la categoría de esfinges. El, apergaminado. Ella, vestida de verde manzana. Allí los colocaron y allí se quedaron hasta que se los llevaron a comer bocadillos de pepino y a beber ginebra, como está mandado.



sábado, 19 de mayo de 2018

Beso de tornillo.


Andresito me ha pedido permiso para exiliarse unos días en casa. - ¿Cómo un Puigdemont cualquiera? (le pregunté) - ¡Lagarto, lagarto, nena. Ni me lo mientes! - ¿Que os pasa ahora? - Tu abuela y yo tenemos discrepancias a cuenta del chalet podemita. Y si seguimos juntos una hora más, pido el divorcio. - Vale, puedes venir. Todo sea porque la Torre del Paseo Marítimo sea para mi el día de mañana.

Geooorge aparcó el rolls royce en la parada del bus y subió una maleta grande y llena, seguido del abuelito. A pesar del concierto de pitos que se formó en la calle a cuenta del atasco que había formado el inglés, éste, como buen mayordomo, iba colocando con parsimonia y maestría, la ropa de su señor en los cajones del armario del antiguo cuarto de la abuela.

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaa. ¿Qué hace aquí Andresito? (quiso saber la Cotilla) - Se quedará unos días. - ¡Si es que tendría que haberse casado conmigo! Ahora sería rica y no una pobre jubilada que no llega a fin de mes. - ¿Con lo que gana con el alquiler turístico tampoco? - Bueno, sí. Pero no todo es oro lo que reluce. No sabes el sufrimiento que es tener la espada de Damócles de Hacienda, pendiendo sobre la cabeza... - Si no fuera una tramposa... - ¡Esa boca, niña!

La abuela llamó. - "¿Ha venido Andresito?" - No (mentí) - "¿Cómo que no?" - Se habrá hospedado en el Ritz... - Noté su desconcierto. - ... "¿En Palma hay... un hotel Ritz?" - A mi que me registren. - "¡Sigue entrenándote y te darán el Máster a la más tonta del Universo! ¡Dile a mi marido que se ponga!" - No puede. Está pelando la pava con la Cotilla... - "¿Tú quieres morir jóven? ¡pues tienes todos los números!"

En un cuarto de hora, la abuela entró en casa pisando fuerte con sus tacones de once centímetros y un movimiento de caderas que mareaba. - "¡¡¡ANDRESITOOOOOOO!!!" - El abuelito salió corriendo de la cocina, donde se estaba comiendo un bocadillo de sobrasada , al escuchar "la llamada de la selva" Sin encomendarse ni a dios ni al diablo, la abuela le plantó un beso de tornillo que por poco acaba con él ya que tenía la boca llena y se atragantó. Mientras tosía como un descosido tratando de recuperar el aliento y tragarse el bocado, la abuela saboreó el trozo de bocadillo que se le quedó enredado en las muelas postizas y me preguntó - "¿Lo has comprado en el mercado?" - ¡El abuelito se ahoga! - "¡Está buena! Cómprame una cuando vayas. Ya te la pagaré" - ¡Cómo siempre!

A todo ésto, Geoooorge, llamaba a la ambulancia porque el color escarlata de la cara del abuelito no le gustó nada.

viernes, 18 de mayo de 2018

¡Y a mi que me zurzan!

Me he encontrado con Bedulio el Municipal y si no lo saludo, pasa por mi lado sin verme. - ¿Ya no me saludas? - ¿Eh?... Perdona pero no te había visto... Estoy confundido con lo que está pasando en el cuartel. - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaa! ¡cuenta, cuenta! - ¡Cotilla! ¿de dónde sale usted?

- Vengo del cuartel de los municipales para ver si los clientes que les he mandado están cómodos. - ¿A quién ha denunciado? - A nadie. - Bedulio la miró sin verla, concentrado en sus pensamientos. Y de pronto se le iluminó la cara con la luz del entendimiento. - ¿Usted nos ha mandado turistas? ¿Les ha alquilado las celdas? - ¡Sí! Los encontré en la calle, arrastrando sus maletas y sin saber dónde ir porque el piso que alquilaron por internet está hecho un desastre. Un día escuché decir a un municipal, que era una pena no poder sacarse un sobresueldo alquilando las celdas. Me pareció una idea genial.

- ¡Pero no se pueden quedar allí! ¿Dónde meteremos a los detenidos? - Ah, ¿no querrás que te resuelva los problemas? Vengo de darle la parte correspondiente de la ganancia al que tuvo la idea y no me ha puesto ninguna pega. Está encantado y los turistas también.

- Si se entera el jefe nos capará sin anestesia. - ¡No será para tanto, hombre! Piensa en lo feo que hace ver celdas vacías mientras hay turistas vagando por nuestras calles. Ellos son el motor de nuestra economía. No podemos arriesgarnos a una mala propaganda turística ¡Mataríamos a la gallina de los huevos de oro! - Visto así...

Les dejé mientras la rabia contenida amenazaba con desbordarse. Tiene razón la abuela cuando me llama boba de Coria ¡y de Palma también! digo yo. Soy la única persona de mi ciudad que no saca provecho del alquiler turístico y encima, tengo que aguantar a los avariciosos de mi familia en casa porque han alquilado las suyas.

En casa, aprovechando que no había nadie, preparé unos cola caos. Pascualita me lo agradeció tirándose de cabeza a la taza desde lo alto de las manzanas del frutero. Repitió los lanzamientos, con tirabuzones incluídos, hasta que todo el cola cao de la taza pasó a la mesa, al suelo y a la pared. Solo entonces se lanzó a por el mío.

De repente la puerta de a calle se abrió. Sin pensarlo, cogi a Pascualita por la cola, y haciendo molinete con el brazo, la lancé desde el otro lado del comedor al acuario. Con las prisas por ocultarla no calculé bien la distancia y chocó contra el espejo del aparador. Quedó un poco conmocionada por el golpe y al incorporarse y verse, no se reconoció ¡y atacó a su otro yo ¡No me extraña! Hay que ver lo fea que se pone cuando bizquea. La metí sin contemplaciones en el agua salada y se ocultó entre las algas del fondo.

Los abuelitos han entrado en el comedor más contentos que unas Pascuas mientras blandían la libreta del banco. - "¡Esto marcha. El alquiler semanal es un gran invento!"


jueves, 17 de mayo de 2018

La Avaricia llega al barrio.

La abuela me tiene envidia, pero envidia cochina, de la mala. - Nunca pensé que me dirías eso. Es más bien al revés. Tu vives en pleno Paseo Marítimo, con la bahía de Palma frente a tus balcones y ventanas y yo en un pisito del barrio obrero de Pedro Garau... - "Es cierto que no está hecha la miel para la boca del asno" - Es que no sé a qué viene este ataque de envidia que te ha entrado. - "Porque eres una cazurra como la copa de un pino. Tienes la fortuna delante de tus narices y no la ves. Le he dicho a Andresito que compre un piso por allí pero resulta que los precios están por las nubes. Así que no nos queda más remedio que venirnos a vivir a tu casa" - ¿Perdón? - "Ya puedes ir despejando la salita. La convertiremos en el cuarto de Geoooorge" - ¡¿El inglés también?! - "Naturalmente, es nuestro mayordomo"

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaaa! ¿a qué viene esa cara de funeral? - Los abuelitos quieren vivir aquí ¡con Geooorge!... ¿Le han dicho algo de esto? - ¡¡¡¿Con Geoooorge?!!! ¿Y dónde dormiré yo? - Pues... - ¡En mi piso no puedo. Lo alquilo por tropecientos mil euros a la semana. Solo así consigo llegar a fin de mes, pobre de mi... - ¡Cotilla, no me llore o la denuncio a Hacienda! - ¡Mala mujer!

Hablé con Bedulio. - Nuestro barrio se está poniendo de moda ¿No has visto a los guiris arrastrando las maletas por las calles. O paseando por el mercado fotografiando todo como si nunca hubiesen visto una lechuga? ¡Está llegando el dinero al extraradio!

Sentada en la mesa de la cocina, con Pascualita y Pepe como público, les expuse mis sentimientos ante lo que se me avecinaba. - Se acabó nuestra libertad, chicos. La casa será invadida y nuestra vida dará un vuelco. Ya sé que a ti todo te da igual, Pepe, desde que te separaron la cabeza del cuerpo y la dejaron tipo llavero pero, a Pascualita y a mi, nos harán la Pascua.

La puerta de la calle temblaba bajo los porrazos. - ¿Qué pasa, vecinos? -¡¡¡ Queremos linchar a la Cotilla!!! - Tendrá que ser en otro momento porque ahora no está. - ¿Qué clase de gente ha metido en su piso? ¡No podemos ni escuchar la tele! ¡Hay jaleo todo el día!

De repente tuve un pálpito y llamé a la abuela. - ¿Cuándo vengáis a vivir a mi casa qué haréis con la vuestra? - "¡Alquilarla por un pastón a la semana!" - ¿Cuánto? - "No te importa pero te lo diré para que te chinchés: tropetropetropecientosmiles de euros" - ¿Tanto? - "Sí, porque incluye fantasma auténtico" - Titubeé... ¿sería posible?... - ¿El... abuelito? - "¡No, tonta. La Momia"

martes, 15 de mayo de 2018

¡Angelico!

La batalla campal que se organizó en la Plaza de Cort, frente al Ayuntamiento, se vio reflejada en las teles y periódicos de Alemania e Inglaterra. En las fotos se veía a la abuela, icóno de la modernidad decían de ella, dando bolsazos y dejando KO a un montón de mocetones tipo armarios de tres puertas y altos como palmeras.

Nadie se explicaba que una señora tan mayor (eran las palabras que empleaban) tuviera un brazo tan potente. Ese es porque un día se enteró que la Reina de Inglaterra, que no se separa de su bolso, guarda en el un arma para defensa propia. La abuela se quedó con la copla y desde entonces lleva en el suyo una de las piedras, duras y puntiagudas, que forman parte de una escultura montada por el artista sobre una capa de agua en el Parque de las Estaciones y que desde su inauguración los niños y no tan niños, han ido modificando a gusto del consumidor. Ya no la reconoce ni la madre que la parió... y la cobró.

La abuela  ha sido declarada heroína de Mallorca. O como dice una propaganda alemana: de lo mejor de Alemania: ¡Mallorca! Y se quedan tan anchos.

Lo malo es que a un periodista le dio por investigar y llegó hasta la partida de Bautismo de la abuela. Al ver la fecha de nacimiento pensó que se había equivocado de persona. Más tarde supo que había dado en el clavo ¡ronda los cien años!

Este hombre se presentó en casa preguntando por ella. - No está. - Llámela. Tengo un negocio que tratar con ella.

Poco después el rolls roycer aparcó en la parada del bus. Casualmente, antes de subir se encontró con la Cotilla que volvía de uno de sus trapicheos y subieron juntas. El periodista alemán fue al grano. No publicaría la fecha de nacimiento si, a cambio, había un buen puñado de euros para él.

¡Angelico, no sabía dónde se metía! Como arañas hambrientas, las dos amigas rodearon y envolvieron a su víctima con palabras amables, invitaciones a chinchón, lloriqueos más falsos que la ropa que vende en su tienda el señor Li. Pero el tío era duro de pelar y no claudicaba. - ¡Quiero mis euros! (gritaba)

Entonces ellas empezaron a hablar del primer abuelito. De lo fácil que había sido deshacerse de él. - ¡Y de los otros doce! jajajajajaja (la Cotilla sembró dudas en el hombre) - "¡Imagínate éste, que hace trece! ¡Me lo pido!" - ¡No, no. Yo también quiero participar! (gritaba la Cotilla como si estuvieran en una fiesta) - El alemán empezó a preocupar ¿Sería verdad lo que contaban? - Me voy... Mañana quiero la respuesta...

Pero no se fue. - "si sales de aquí rodarás las escaleras porque el veneno ya te hace efecto" - Afortunadamente era un hipocondríaco y de repente, se sintió morir. - ¡SOCORROOOO, SOCORROOOOOO! - Era tal el miedo que sentía que, cuando le lancé a Pascualita y cayó entre sus ojos, no la vio venir. Aquello fue una escabechina porque, por más que yo tiraba de ella para arrancarla de allí, la sirena se agarraba con fuerza a lo primero que encontraba. Y encima, él no paraba de correr al rededor de la mesa del comedor.

¡Una botella entera de chinchón se bebió antes de dormirse! Su cara era una horrible máscara con facciones descomunales ¡y se había quedado sin pelo!

Mientras Pascualita saboreaba los trocitos de carne del pobre periodista, unos colegas de la Cotilla vinieron a por él y se lo llevaron, metido en un saco y con la ayuda de una carretilla de obra, hasta la cercanía del hotel donde se hospedaba.

Al día siguiente, quién salió en las noticias de medio mundo fue él. La foto era repelente. Y sus conciudadanos le afearon que bebiera hasta el coma etílico el día que debía entrevistar a la súper-abuela.