sábado, 23 de septiembre de 2017

Que tabarra nos dan.

- "Nena, me vengo a pasar el día contigo" - ¿Qué he hecho para merecer esto? - "Tener a Andresito por abuelo" - De eso tienes tu la culpa. - "¿No quiéres, para el día de mañana, la Torre del Paseo Marítimo? Pues tienes que pencar para ganártela, boba de Coria" - ¿Os habéis peleado? - "Hoy me he levantado pacífica, por eso me voy de mi casa. No hay quién le aguante desde que sabe que vendrá su jefe supremo, el Pinocho Mayor del Reino, a Palma"

Geoooorge venía cargado con los avíos de la paella y me relamí pero estuve a punto de echar a la abuela a la calle cuando le dijo a su mayordomo. - "Hoy, la paella la harás tu" - Salté como un resorte. - ¿Un inglés que votó Sí al Brexit hará la paella? ¡Me niego en redondo! - "Allá tú si no quieres comerla". - ¡Será un agravio para España! - "¿Qué tendrá que ver la velocidad con el tocino?" - ¡Que es el plato español por excelencia y lo hará un renegado europeo! - "No eres más tonta porque no te entrenas... ¿o sí?"

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaa! ¿Por qué no huélo a paella! (dijo la Cotilla) - "Porque Geooooorge no la ha empezado aún" - ¿Geoooorge?... ¿qué Geoooorge?... (miró al inglés) ¿Este? - "No conozco otro" - ¡¡¡¿ESTE?!!!... ¿Has perdido la chaveta? Si los ingleses no saben cocinar, lo sabe todo el mundo. - "Este sí sabe porque le he enseñado yo" - También enseñaste a tu nieta y mírala, no sabe freir un huevo.

Debo reconocer que la paella estuvo muy rica: me comí dos platos y la Cotilla tres. Felicité al jodío inglés con la boca muy chica y apenas oíble, más que nada para no dar mi brazo a torcer alegremente.

Nos despatarramos por el sofá y las butacas de la salita y puse la tele. - "¡Noooooooooooooooo!" - ¿Por qué, abuela? - "No dan ciclistas" - Cualquier cosa es buena para que durmamos la siesta. - "¿Cualquier cosa? ¿Rajoy y Puigdemont, por ejemplo?" - Estos son casos extremos... - "¿Quiéres escuchar hablar de Proces, urnas, independencia, sobres, insultos, amenazas, banderas por aquí y por allá...? ¿Cómo piensas dormir después? ¡Geoooorge, trae el chinchón, plis!" - ¿Vamos a brindar por todo ésto? - Si hay que brindar, se brinda (dijo una somnolienta Cotilla) - ¡Brindaremos por nosotras, para que sigamos teniendo el sentido común, más o menos (tampoco hay que exagerar) intacto, no como otrossssss..." - Vale, abuela... ¿podré repetir?

viernes, 22 de septiembre de 2017

¡Cinco años ya!

Hace cinco años que Pascualita está con nosotras y la abuela ha dicho que, para celebrarlo, va a tirar la casa por la ventana. Acto seguido ha cogido una mesita de noche antigua, que me sirve para poner las revistas encima, y la ha tirado por el balcón, diciendo - "Cuántas veces te he dicho que te deshicieras de esto" - ¡No la tires que era de mi primer abuelito! - "¡Por eso!"

¡Cinco años ya! Me parece que fue ayer cuando la encontré en una lata de sardinas cuando iba a prepararme un bocadillo... aaaayyyyyyyyy... que nostalgia... Era tan pequeñita, tan salvaje, tan fea... y sigue igual, la jodía. ¿Cuántos años tendrá este bicho?... Yo la hago del tiempo de la Esfinge de Egipto y puede que me quede corta.

Llamaron a la puerta. Era Bedulio cargado con los restos de la mesita de noche. - ¿Se te ha caído a ti? (su tono de voz no auguraba nada bueno) - A mi abuela. - Que rastrera eres cargando la culpa a una pobre anciana que no tiene fuerzas ni para arrastrarla. - ¡¿Quéeeeeee?! ¡¡¡ABUELAAAAAAA, VEN!!! - " - Al ver al Municipal se le iluminó la cara - "¡Pasa, hombre y tomate una copita de chinchón!" - No, gracias, yo venía a... - Te ha llamado POBRE ANCIANA, abuela. - La sonrisa desapareció de su cara, los ojos ese inyectaron en sangre y antes de que Bedulio pudiera reaccionar, le dio tal pescozón que su cabeza rebotó tres veces contra el ascensor y el canto de la puerta de mi casa. Fue algo espectacular. Cuando Bedulio cayó al suelo sin conocimiento nosotras entramos a seguir celebrando el aniversario de Pascualita.

La sirena estaba feliz. Daba saltos mortales en el acuario, dignos de una medalla olímpica que nosotras aplaudíamos a rabiar. Brindamos una y otra vez por ella y la abuela vació media botella en el agua. Entonces, llevada por la emoción del momento y la torrija que estaba cogiendo, Pascualita nos tiró besitos llevándose a la temible boca su lindas manitas palmeadas.

Cuando desde la puerta sonó la voz de la Cotilla: - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaa! - lancé a la sirena al fregadero de la cocina pero como me bizqueaban los ojos, fallé. Y mientras me partía de risa, Pascualita caía en la olla del caldo que se estaba haciendo. Con ayuda del cucharón, la saqué de allí y la puñetera, entre hipos, hizo la señal de OK. - ¡Felicidades... ¡hip... sirenita!

jueves, 21 de septiembre de 2017

La Cotilla pide un milagro.

- ¿Es necesario que se pase el día entrando y saliendo del cuarto de baño? ¿Por que no se va a trapichear por ahí como hace siempre? ¡Póngase compresas si tiene el grifo flojo, Cotilla, que ya me tiene mareada! - Que "delicada" eres boba de Coria. ¿Cómo vas a encontrar novio si eres más basta que unas bragas de esparto?

No sé que mosca le ha picado a ésta mujer que lleva unos días sin salir de casa y cada vez que voy al baño la encuentro mirando fijamente el interior del wáter. La primera vez le pregunté si se le había caído algo dentro. Me dijo que no. Mucho más tarde y preocupada por esa actitud, volví a preguntar y muy enigmática ella, contestó: - Algo tiene que salir de aquí.

Con afán de retirarla de allí, le propuse tomar unas copitas de chinchón en la salita. Como yo imaginaba, no se hizo de rogar y en un momento se bebió tres copas de un solo trago. ¡Cómo para llevarla a un circo!

Llamé a la abuela. - Llevatela a tu casa que allí tienes más cuartos de baño. - "¡Ni hablar! Los tengo limpios como los chorros del oro y no quiero que se manchen si sale por ahí lo que sea que espera la Cotilla que salga." - ¡Muy bonito! Y yo me tengo que cargar el muerto, como siempre! - Un rato después llegó la abuela y se encerró con su amiga. Escuché, pegando la oreja a la puerta del baño. - "¿Qué crees que puede salir de aquí? ¿una rata? ¿un chorro de agua sucia? ¿una papeleta para votar el 1 de octubre? ¿La peluca de Puigdemont o los tics de Rajoy...? ¡¿Qué, Cotilla?!" - Un billete de 500 euros...

- "¿Esto es Suiza? ¿No, verdad? Aquí los billetes de 500 euros no se tiran al wáter. Se los llevan los políticos corruptos y no dejar caer ni uno al suelo" - Es que... hoy no he "limpiado" los cepillos en las iglesias... y a cambio he pedido el mismo milagro de Suiza... - "Pues espera sentada, alma de cántaro."

Al quedarme sola y pensando en la conversación que había oído, decidí que si había un billete metido en el wáter, sería para mi. Fui a por Pascualita, le até un cordel largo a la cintura, le enseñé un billete de 10 euros - Busca un papel como este pero más grande. Si lo encuentras te compraré gambas frescas para comer. -  Y la dejé caer en agua del inodoro.

Solo cuando el cordel dejó de moverse recordé que ese agua era dulce ¡Pascualita se estaba ahogando... o había palmado ya!

Como no recuperaba el pulso, tuve que hacerle el boca a boca ¡que ascooooooo! Después le costó mucho recuperar su color cianótico natural. Finalmente abrió los ojos, bizqueó durante un rato hasta que consiguió fijarlos en mi. Antes de que su pequeño cerebro estuviera a pleno rendimiento, le di una copa de chinchón y la apuró hasta la última gota. Ahora duerme la mona tan profundamente que más parece estar en pleno coma etílico... Espero que no recuerde nada de lo ocurrido cuando despierte o me veo llevando las gafas de sol por casa, hasta Navidad.  

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Ratas.

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaa! Mira que encontré el otro día en un contenedor de basura: un rastreador de metales. - ¿Seguro que lo encontró en la basura? - ¿Qué insinúas, boba de Coria? ¿Me estás llamando ladrona? ¡Pues que sepas que éste aparato estaba apoyado en la pared de una ferretería que está junto a un contenedor de basura! - ¡¿Lo ve?! ¡Yo tengo razón! Se lo ha llevado por la patilla, Cotilla. Y encima me ha salido un pareado. - Que cruz tiene tu abuela contigo.

Hablando del rey de Roma, la abuela entró en casa seguida de su mayordomo portando una bandeja de canelones que olian a gloria. - "¿Qué te ha hecho mi nieta ahora?" - Llamarme ladrona. - ¡Eso lo ha dicho usted! - "¿Por limpiar los cepillos de las iglesias?" - Por llevarse este buscador de metales de una ferretería. - "Cotillaaaaaaaaaaa..." - Estaba en la calle, apoyada en una pared... - "Siendo así..."

La Cotilla nos estuvo contando su aventura en la playa. - Pensé que me forraría de oro con éste trasto pero lo único que ha encontrado son chapas de refrescos y anillas de cerveza. Menudo fiasco el artilugio. Menos mal que me ha salido gratis... Y he visto una cosa que me provocado trstorno, preocupación, en fin, que no me ha gustado - "¿Qué era?" - Veinte ratas muertas en la arena - ¡Que ascooooooo, Cotilla! ¿Las ha visto cuando salía del agua?  - ¡¿Yoooooooooooooooo?! ¿Cuándo me has visto en remojo? - Ahora que lo pienso... nunca.

La Cotilla se hizo la remolona antes de contarnos su preocupación - Dicen que tocamos a un montón de ratas por cada ciudadano. Pongamos que veinte... entonces me pregunto ¿esas ratas muertas eran las mías? Las que me corresponden según la estadística... - ¡Menuda preocupación! Mejor si están muertas... ¿no? - Pues no lo sé, alma de cántaro porque si el Ayuntamiento me las hacen pagar ¿qué hago? - "¿Pagar? ¿por qué, Cotilla?" - Por no cuidarlas y abandonarlas a su suerte. Si eran mías ¿tenía la obligación de cuidar de ellas? ¿estar al tanto de sus andanzas? ... Solo me faltaba que me multaran si apenas me llega la paga hasta fin de mes... Voy a ver si me informo por ahí. - "¿No comerás canelones?" - Pónme dos raciones, nena. Separadas. - ¡Que avariciosa es usted! ¿No le basta con una? - Una es para mi y la otra para venderla mejor postor.

Sentadas en el sofá de la salita, la abuela y yo le dimos unos tientos a la botella de chinchón mientras buscábamos la mejor postura para intentar dormir la siesta... Como añoro a los ciclistas.

martes, 19 de septiembre de 2017

Billetes de 500 euros.

Le puse a la abuela las peras a cuartos en cuanto a su trato con Pascualita, cosa que no les gustó a ninguna. La abuela me gritó y llamó de todo mientras la sirena me escupía agua envenenada. - "¡No eres quién para decirme cómo tengo que tratarla. Y para que sepas quién manda aquí, ahora mismo me llevo a mi casa!" - ¡No te atreverás! - "Es más mía que tuya. A mi me cura el asma tenerla cerca" - Eso son patrañas, abuela. - "¡Te digo que me la llevo y me la llev...!"

Le arranqué a Pascualita de la mano en cuanto oímos - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaa! - y la tiré contra el acuario. Con las prisas no calculé y quedó expuesta en la mesa del comedor, junto a la botella de chinchón y no me dio tiempo a cogerla de nuevo porque la Cotilla entró. - ¡Vengo con los pelos de punta! ¡Mirad, mirad! ¡Ay, si yo mandara en éste país, la que iba a liar! - ¿No querrá hacerle un altar a los politicos otra vez? - ¡Para altares estoy yo! ¿Cómo se puede atascar un vater con billetes de 500 euros? - Fácil. Se tiran muchos billetes dentro y ya está. Pero eso no pasará nunca. En mi casa por lo menos. ¿Y en la tuya, abuela? - "¡Ni loca!"

- ¡Pues ha pasado en Suiza! Yo tendría que haber estado en ese restaurante. Hubiese desatascado, a mano si fuese necesario, ese vater... ¡Con la boca, incluso! Pero si había una millonada en pesetas. Hay que estar muy borracho para hacer algo así... ¡Tengo la boca seca del disgusto!

Corrió hacia el chinchón, se llenó una copa y al dejar de nuevo, la botella en la mesa, lanzó un alarido que nos heló la sangre. La Cotilla corría despavorida. - ¡Que ascooooooo. Que ascooooooooo! ¡Llamad a los bomberos! Allí hay un bicho asqueroso.

Metí a Pascualita en mi escote a la velocidad del rayo y volví a encauzar la conversación. - ¿Quién hizo una cosa así? - Tres locas españolas. - ¡¿En serio?! - La sirena se removía peligrosamente y a mi no me llegaba la camisa al cuerpo por el miedo que le tengo a sus mordiscos. Mientras, las dos amigas hacían cábalas sobre lo que pudo llevar a las españolas a embozar el vater de un resturante suizo.

 - Debieron sacar el dinero de España y una vez en el extranjero fueron a picar en corral ajeno. Les habrían hablado de un personaje que era un fenómeno en cuanto a malabarismos sexuales y no les importaba pagar el oro y el moro por estar un rato con él... Resultaría ser un fiasco ¡Pues claro! si la mejor ganadería la tenemos aquí - ¡Cotilla, no se desmadre! - En vista del "éxito" prefirieron tirar el dinero al vater, aún a riesgo de atascarlo como así sucedió, a dárselo al fantasma de turno. - Yo me lo hubiese quedado... (la voz de la Cotilla era compungida)  - Ya, pero usted no es rica... ¿Qué opinas, abuela? - "Que las hay gilipollas"

lunes, 18 de septiembre de 2017

Saldré en los periódicos.

Temo que mi abuela es una mala influencia para Pascualita. Se adoran mutuamente y la pardala de la sirena le hace caso en todo, en cambio a mi que me parta un rayo... Vale, lo reconozco, estoy un poco celosa... bueno, celosa... ¡muy celosa! así que, desde ahora queda prohibido todo contacto entre ellas dos.

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaa! ¿Eras tu la que hablaba sola? - Claro, Cotilla. si estoy sola con quién voy a hablar? - ¿Con el anticristo? - ¡No diga mamarrachadas! - No voy muy desencaminada porque decías algo sobre tu abuela. - ¡Mire que es cotilla, Cotilla! Pensaba en voz alta, eso es todo.

En cuanto la vecina se fue, después de dejarme sin el chorizo que guardaba para echarle al potaje de bote para el mediodía, llamó la abuela. - "¿Qué pasa conmigo?" - Tu sabrás. - "¿Me estás echando mal de ojo?" - ¿A cuenta de qué? - "Dímelo tú" - Abuela,¿estás dispuesta a que nos pasemos la mañana teniendo una conversación de besugos? - "Yo no tengo prisa, el mayordomo hace la comida jejejejejeje" - ¡Ya sé que eres rica! No hace falta que me lo restriegues por la cara. - "Será por el OIDO, que es donde tienes el teléfono, boba de Coria"

Así nos pasamos más de media hora. Me dio tiempo de prepararme un chinchón on the rocks, bebermelo tranquilamente. Dejar que la sirena tomara un poquito, lo suficiente para ponerse a dar saltos mortales del borde del acuario a la mesa del comedor. Cuando repitió, porque se pone muy insistente la muy borde, ya no atinó y se estrelló contra el espejo del aparador. Eso sí, el salto fue de campeonato. - "¿Qué ha sido éste golpe que he oído?" - ¿Qué golpe, abuela? No he escuchado nadaaaaa... - "¿No será Pascualita?" - Noooooo... Además, no está. Se la he dejado al señor Li para que le enseñe a hablar chino. - "¡¿Queeeeeeeeeeeeeeeee?! ¡Se la comerá, insensata!" - La aventura es la aventura, abuelitaaaaaa. - "¡No te creo!" - ¿Y a la Cotilla, sí? - "¡No me ha dicho nada!" - Te dejo. Voy a seguir hablando con el anticristo jijijijiji... ¡hip!.... - Y colgué. Un microsegundo antes de sentir el piiiip del teléfono, me pareció escuchar un empiece de grito del abuelito y Geooorge, mezclado con el poom de una caída... Aunque quizás solo fueron imaginaciones mías.

Llamaron a la puerta. Bedulio venía con un compañero. - Estira los brazos (me dijo). - ¡Plas! me puso las esposas - Quedas detenida por atentar contra la vida de tu abuela... Si cuando yo decía que no eras trigo limpio... - Aquello me enfado de tal modo que grité con todas mis fuerzas - ¡¡¡ABUELITOOOOOOOOOOO!!! - Y el Municipal corrió escaleras abajo como si, realmente, le persiguiera el ánima de mi primer abuelito.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Parece que amaina la tormenta.

Ha vuelto a salir el sol y los ánimos, entre los vecinos, se van calmando. Incluso una mujer me ha dicho - Hay que ver lo graciosas que son tu abuela y sus amigas (incluso se le ha escapado una lagrimita) Cuando cantaron Quisiera ser, del Dúo Dinámico, volví a mis trece años, mis trenzas, el uniforme del colegio, los primeros chicos que me hicieron tilín, ¡lo guapísimos que eran Ramón y Manolo!... que recuerdos tan bonitos. Lástima que se rompiera el hechizo con el aguacero que nos cayó encima por su culpa porque ¡mira que cantan mal, las jodías! Aún estoy sacando agua de mi casa.

- Según ésto, entre sus fans hay división de opiniones, abuelito. Creo que no es oportuno que aparezcan aún por aquí. - Eso mismo le he dicho a tu abuela ésta mañana pero insiste en volver y como es tan cabezona quizás esté al caer.

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaa! - ¡Cotilla! ¿Qué hace aquí? - Vengo a desayunar. Toma, magdalenas del contenedor del súper. - A ver qué día se estira y las trae frescas. - Cuando me suban la pensión. - Le cojo la palabra...¿Dónde está la abuela? - En el Ayuntamiento. Ha ido a ver a Bedulio. - ¡Le ha puesto una demanda!

Hacía dos horas que habíamos desayunado cuando llegó la abuela. - "Bedulio ha retirado la demanda" - ¡Eres una artista, amiga! (reconoció la Cotilla)

Llamaron a la puerta. Eran unas vecinas de la finca que vivían en pisos altos. - ¡Venimos a felicitaros por la actuación! Que bien lo pasamos. Esto se tiene que repetir. - "No sé... hay quién se ha quejado porque llovió un poco..." - Es que la gente no aguanta nada. ¡Ni caso! - "¿No se os inundó la casa?" - No entró ni una gota. - "Pues otras dicen que ..." - Son unas exageradas, de esas que te cuentan sus partos y sales corriendo. - "Entonces..." - ¡Firmádnos un autógrafo!

Las dos amigas se relajaron después de la visita de las vecinas y la botella de chinchón fue de mano. - "Tiene razón... ¡hip!... el refrán que dice que nunca... hip!... llueve a gusto de... ¡hip!...  todos."