viernes, 20 de abril de 2018

¡Harta me tienen!

No me extraña que los abuelitos y sus amistades de El Funeral sean tan longevos. Es porque se conservan en alcohol los jodíos. Me han dejado la cartilla del banco temblando con la "gracia" de la abuela de la barra libre que he pagado yo. ¡YO, una humilde proletaria que no llego a mileurista! Le pediré a Andresito que me lo reembolse con intereses.

Cuando he hablado con él se ha hecho el loco: Que si tenía la cabeza embotada del chinchón de ayer noche. Que no están las cosas como para ir tirando el dinero por ahí. - ¡Pero si eres millonario, abuelito! - Si tu, en lugar de derrochar, ahorraras, también llegarías a serlo

Ante mi insistencia concluyó que: tal como están las cosas en el partido, es posible que perdamos las elecciones y nos quedemos con el culo al aire en cuanto a comisiones y otras prebendas, por eso y hasta no saber los resultados, ya le he dicho a tu abuela que vamos a estar a pan y agua... No te extrañe que algunos días, para variar de menú, vengamos a tu casa a comer aunque sea fabada de bote.

Me quedé a cuadros... Poco a poco, una lucecita fue iluminando el fondo de mi cerebro y sin poder contenerme exclamé: - ¡La abuela te ha aleccionado! ¿A que sí? - Bueno... no te voy a negar... un poco sí... - ¡Lo sabía! ¡¡¡Eres un calzonazos!!! - ¡Nena, que soy tu abuelo! - ¡¡¡Político. No lo olvides!!! - Vale, pero debes reconocer que eres más tonta que Abundio y había que darte una lección. - ¡¡¡ABUELITO!!!

Llamaron a la puerta. Eran Bedulio y el Mago Cantalapiedra. - Este hombre ha puesto una denuncia contra ti (dijo el Municipal) pero la quitará si le devuelves su útil de trabajo.

Harta como estaba, fui a por el palo de la fregona, volví al descansillo y lo tiré escaleras abajo: - ¡Corre a por él, Cantalapiedra o desaparecerá por arte de magia! - Y di tal portazo que se movieron hasta los cimientos de la finca, mientras los despedía con un amable y contundente: ¡¡¡QUE OS VAYAN DANDO POR DONDE AMARGAN LOS PEPINOS!!!

jueves, 19 de abril de 2018

Dichosa varita.

Que tiempos aquellos en que las industrias regalaban vajillas (plato a plato) cristalerías (copa a copa) por la compra de polvos de lavar, jamón de york, etc. etc. Ahora te cobran más por lo mismo y encima, no te dan nada. Pero, por si las moscas, he preguntado en el súper si alguna marca ¿no regalaría, por casualidad, varitas mágicas... o batutas, que para el caso es lo mismo? Y me han dicho que no. He protestado enérgicamente y me han mandado a protestarle al maestro armero.

El caso es que tengo que darle un palo que haga las veces de varita para quitarme de encima, de una vez por todas, al Mago Cantalapiedra. Lo he comentado con la abuela y me ha dicho que aproveche que lo tengo encima para encargar al bisnieto. - Era un modo de hablar ¡Siempre estás igual! - "Es que se te está terminando el tiempo reproductor biológico y lo estás desperdiciando" - No se encuentran futuros padres así como así. - "Que flojos sois los jóvenes de hoy en día jijijijijiji" - ¿De qué te ríes? - "Te he llamado joven" jajajajajajajaja - ¡Y lo soy! - "¿Respecto a quién, boba de Coria?" (su voz sonaba risueña mientras a mi empezaban a llevárseme los demonios) - ¡¡¡A TI MISMAMENTE!!! - "¡¡¡¿QUEEEEEEEEEEEEE?!!!"

Pasé todo el día pendiente de la puerta, sabiendo que la abuela no perdona comentarios como el que le hice. Sé que su edad es Top Secret y aún así, cuando me saca de mis casillas y se me calienta la boca, lo olvido. Ay, ay, ay,... que agoníaaaaaaaaa.

Al anochecer llamé a la Torre del Paseo Marítimo. - Madame no estar here. - ¿Viene a mi casa? - Ir a El Funeral. - ¿De... quién? - El Pub the Funeral, boba de Coria. - ¡Antes de que llegue el brexit te cortaré las orejas, inglés!

Al colgar se me ocurrió una idea para neutralizar la rabia de la abuela. La llamé al móvil. Una música roquera y ensordecedora atronó en mi oído. - "Espero que sea importante el motivo de la llamada." - Es con respecto a la varita mágica. He sabido que funciona... - "¡Ni diciendo las palabras adecuadas que me dictó el Juanlanas del Mago!" - Debes practicarlas más porque funcionan. - "¡Andresito sigue tan de capa caída como éstos días atrás, boba de Coria!" - Pues hay un hombre que, gracias a la magia, ha tenido nueve hijos... - "Eso se llama potencia sexual" - Pues no, es magia porque se ha sabido ahora que el hombre es estéril... ¿Cómo va a tener hijos si no es gracias a la varita y sus palabras mágicas?

La voz de la abuela resonó como una vocina cuando gritó a la concurrencia. - "¡¡¡Amigas y amigos. Vamos a celebrar que mi nieta acaba de batir un nuevo record de tontería supina!!! ¡¡¡Estáis invitados y podéis repetir. Paga ella.!!!"

miércoles, 18 de abril de 2018

Menuda es la abuela.


En menudo lío me ha metido la Cotilla trayendo a casa al Mago Cantalapiedra. Y lo peor es que se ha quedado a vivir hasta que se le pase la hinchazón de los ojos que le produjo el chorrito de agua envenenada que le tiró Pascualita.

Menos mal que la Cotilla sí que se ha ido. Dijo que no quiere estar en el mismo lugar donde habita la invisible ánima de mi abuelito primero. Al escucharla estuve a punto de darle un beso en los dos carrillos, pero me contuve a tiempo. Y es que pensé que el Mago saldría con ella, despavorido y no volvería a verle más pero me equivoqué.  Sintió tanta curiosidad que decidió quedarse para estudiar "el fenómeno paranormal" que le puso los ojos como un colchón.

Cuando la abuela se enteró le faltó tiempo para venir. Traía la varita mágica consigo y al ver al Mago, se la tiró a la cara con muy malos modos. - "¡Esto ni es mágico ni es nada! Un tongo como una casa es lo que es.  ¡Este palitroque no levanta nada!."

Con aire ofendido, Cantalapiedra dijo: - Hay que decir las palabras correctas que solo los iniciados en la magia como yo, sabemos. - "Pues ya me las estás diciendo" - Imposible, señora. El Código Deontológico de Magos, brujas, duendes, hadas... - "¡Y demás zarandajas!" (la abuela no se podía callar) - ... y demás seres extraordinarios, me lo impiden. - "¡Todo esto son cuentos chinos!" - Bien, como veo que ya no le sirve, me quedo la varita. - "¡Ni hablar! ¡O me apunta esas palabras mágicas o llamo a mi primer marido, que en gloria esté, para que le haga otro "trabajito" en la cara"

Finalmente, la abuela se marchó con un papelito en el bolsillo y cara de satisfacción. La cara del Mago, sin embargo, era un poema. El miedo le había hecho perder el color. Además, caminaba encogido, temeroso. Me daba penita y se lo conté a Pascualita. - La abuela le ha comido la moral. Hasta los bigotes miran al suelo. - ¿Con... quién habla?... ¿Hay alguien en... el acuario...? - Sin pensarlo, respondí: - El abuelito se está dando un baño... ¿Adónde va?

¡Por fin solas! Bueno, está Pepe pero al ser mayoría las mujeres, queda incluído en el término SOLAS. Mojé los labios de la cabeza decapitada, con chinchón. Eché un buen chorro en el acuario mientras Pascualita se zambullía feliz. Y por último, me serví unas copas de chinchón y me dormí frente a la tele donde una rubia renunciaba a un Máster que jamás tuvo... Eso sí que es magia.


martes, 17 de abril de 2018

No hay varita mágica que valga.

- Geooooorge ¿está la abuela? - Madame dormir. - Despiértala que tengo que decirle una cosa. - Imposibel. - Venga, hombre, que es urgente. - No, no and no. - ¡Inglés, me estás cabreando! - ¡No puedou! Madame decir que cortar mis cataplines si yo molestar. - ¡Cobarde! - Yes.

No hubo nada que hacer. El mayordomo me dijo que se iba a tomar un te y me dejó con la palabra en la boca. ¡Monté en cólera! pero como si hubiese montado en Babieca. Es duro el jodío.

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaaa! ¿Has hablado con tu abuela? El Mago Cantalapiedra está desesperado. Dice que no puede trabajar porque un mago sin varita mágica, ni es mago ni es ná. - Supongo que tiene razón pero no será tarea fácil que se deshaga de la varita. - ¡Como es tu abuela! después de tantos años transcurridos no se le rebajan los ardores de la adolescencia. (Entonces me miró y dijo) Viéndote  y conociéndote, ella se lo llevó todo y no dejó ni un ligero calorcillo para ti, boba de Coria. - ¡Cotilla!

Poco después llegó el Mago. La Cotilla le puso al corriente de que no había varita. - Esperaré (el pobre estaba alicaído) - Para que no pierdas el tiempo puedes tratar de resolver el misterio del acuario. - ¡Sin varita no puedo! - ¡Pero si es un palito! - ¡Mágico! - ¡La madre que te parió!

La Cotilla puso en marcha su "gota malaya particular" dándole el tostón al pobre hombre hasta que, harto de oírla, se acercó al acuario, lo examinó detenidamente. Luego metió la mano en el agua y la agitó con fuerza. La arena y las algas formaron un remolino que atrapó a las pequeñísimas gambas-gordas-chinas llevándolas de acá para allá.

 De repente, entre  la turbulencia, vi subir como un misil a Pascualita. Supuse que había sido despertada bruscamente y me puse las gafas de sol por lo que pudiera pasar. Fue tan rápido todo que, ni la Cotilla ni el Mago Cantalapiedra la vieron. La sirena llegó al borde del acuario y sin pararse a pensar, soltó dos chorritos de agua envenenada: uno para cada uno. En un momento cuatro pares de ojos saltones, rojos y llorosos, que aumentaban de tamaño sin parar, me miraban suplicando ayuda.

Y mientras saltaban, lloraban, moqueaban, corrían dando vueltas a la mesa del comedor y gritaban como posesos, les di la medicina que mejor va para estos casos: el chinchón.

lunes, 16 de abril de 2018

El Mago Cantalapiedra.

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaa! Nena, tápate que vengo con un hombre. - Ay, Cotilla, deje de decir tonterías. - Salí de mi cuarto para encararme con la vecina y me di de bruces contra el hombre  anunciado. - ¿Quién es este? - El Mago Cantalapiedra, para servirle, señorita.

Me quedé alelada. ¿Un mago en mi casa? ¡Que honor!... Lo miré detenidamente y sí, era un Mago con todas las de la Ley: sombrero de copa; bigotes dalinianos; ojos negros y penetrantes, intensificando esta sensación con eye liner y rimel; bien vestido y envuelto sabiamente, en una hermosa capa española negra con forro rojo. Y para acentuar, más todavía, su estatus, llevaba en la mano una varita mágica.

Un escalofrío me recorrió el cuerpo - ¡Valiente Primavera estamos teniendo! (dije mientras intentaba envolverme en mi bata... que dejé olvidada en mi cuarto) ¡OH, NOOOOOO! - Te avisé, boba de Coria.

Poco después y todavía con la vergüenza asomada en el rostro, nos tomamos unos chinchones para romper el hielo. - ¿Para qué ha venido? (pregunté al hombre pero la Cotilla fue más rápida) - Para que descubra el misterio que os traéis tu abuela y tu, con el acuario. ¿Dónde se ha visto un trasto de esos lleno de agua, arena y algas y sin un solo pez? Aquí hay gato encerrado.

Llamé a la abuela para que viniera, ipso facto, e impidiera al Mago hacer sortilegios que podrían descubrir a Pascualita. Cuando las miradas del Mago y la abuela se cruzaron, saltaron chispas, el ambiente se cargó de energía positiva, los pelos se llenaron de electricidad, se pusieron derechos y nos dábamos calambrazos solo con rozarnos.

- "Así que eres Mago, Cantalapiedra..." (la abuela imitaba a Mata Hari: morritos, ojos entrecerrados, suspiros sin venir a cuento, mano apoyada en la barbilla, sonrisilla de conejo y voz de tanguista. El Mago babeaba al levantar la varita hacia ella. - Voy a convertirte en la Reina de ... - "La varita la manejaré yo, querido." - El hizo un último esfuerzo para hacerse con ella pero fue inútil. - "¿Y dices que sirve para levantar cosas?" - Lo que sea... (las babas empezaban a inundar la salita) - "¡Perfecto! Me la quedo como recuerdo de nuestro encuentro... Y Andresito podrá dejar de tomar las pastillitas azules jijijijijijijiji" - Y se fue.


domingo, 15 de abril de 2018

El misterio de las gambas-gordas-chinas.

No me atrevo a meter las manos entre las algas del acuario por si me salen gambas-gordas-chinas... y me muerden. No entiendo que siga habiendo bichos de estos cuando yo pensaba que Pascualita ya se los había comido todos.

Iré a hablar con el señor Li para que me informe sobre ellos. - ¿Gambas goldas? ¿Tu tenel gambas goldas? ¡¡¡Yo complal todas!!! - ¡Pero si me las vendió usted! - Ah, no sel goldas. Sel golditas. - ¿Cómo se reproducen? - ¿Tu quelel que yo contal cochinadas de gambas? Tu sel una viciosa. A mi dal velguenza contal eso ¡Yo decil a tu abuela! - ¡Oiga, que ya soy mayorcita!

Tuve que convencerlo de que, a mi edad, ya no me espanto con los temas eróticos. Además, lo que yo quería saber es pura Zoología. - ¡Sel cochinada! - Al final, todo lo que pude sacar de él fue que se reproducen a sí mismas en las noches de luna llena. - ¡Menuda milonga! - Sel cielto. Son como Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.

En casa, miré el calendario. Dentro de dos días habría luna llena. Tendré que estar al tanto para saber que es cierto lo que me contó el señor Li... En ese caso Pascualita me saldrá barata porque no habrá necesidad de comprarle pienso para peces. Se alimentará con esos bichos.

Efectivamente, dos días después y fijándome mucho, vi a los primeros alevines de gamba-gorda-china. Recibí un chute de adrenalina al verlos aunque, al pensar para lo que estaban destinadas me dió tal bajón que estuve a punto de caer redonda al suelo.

Esa noche tuve una pesadilla: Una mantis religiosa, con cabeza de Pascualita, se comía, una tras otra, las gambas-gordas-chinas, empezando por la cabeza. Desde su estantería Pepe la miraba impasible. Nada que tuviera que ver con cabezas le interesaba. Bastante mal lo pasó con la suya hasta que se adaptó a ser un llavero.

Hablé con la abuela. - ¡Piensa que son animalitos nacidos en mi casa.! ¿Cómo voy a dejar que se los coma? ¡¡¡Es inhumano!!! - "No dramatices, boba de Coria" - ¡¡¡Son como hijitos míos!!! -"No eres más tonta porque no te entrenas" - Entonces Pascualita subió hasta el borde del acuario con una gamba-gorda-china en la boca -¡¡¡Aaaaaaaaaaaaah. Es igual que en el sueñooooo!!! - "La mantis se come al macho después de la cópula, pero Pascualita no ha hecho nada con el bicho éste... ¿O sí?" - Las dos miramos instintivamente, la barriga de la sirena y gritamos a la vez. - ¡¡¡Le ha crecido más!!!



sábado, 14 de abril de 2018

Un Christian Dior para la lluvia.

La abuela ha estrenado modelito muy acorde con el tiempo en que estamos. Encargó el traje a Christian Dior. Desde que es rica le ha dado por ésta casa de modas y no sé por qué habiendo una modista por aquí cerca mucho más barata.

El traje es un versión moderna y chic (eso dice ella) del traje de buzo clásico, el de escafandra y pies de plomo. Lleva tantas lentejuelas que parece un semáforo. La escafandra es de plástico y está rematada por una de aquellas sombrillitas que venden los negros en los playas, pero carísima. Se complementa con unas katiuscas de altísimo tacón y plataforma. - "Para no mojarme en los charcos" (dice)

A la abuela nunca le ha importado llevar tacones de vértigo  y camina más tiesa que una vela con ellos. Después de dar unas vueltas delante de mi para que admirara el modelito, me enseñó la factura y a punto estuvieron de llevarme a la UCI del soponcio que me dio. Cuando me repuse un poco, exclamó enfadada. - "¡Ni que lo pagaras tú, boba de Coria!"

Aprovechó que estábamos solas para darme su versión sobre el "embarazo" de Pascualita. Con ella en las manos la examinó detenidamente. La sirena no está acostumbrada que la trasteen de ésta manera. Y menos, ginecológicamente. Por eso fueron varias las veces que sacó su dentadura de tiburón a pasear. La abuela seguía a lo suyo mientras yo me escondía cobardemente.

Cuando acabó la inspección nos sentamos a la mesa de la cocina con la botella de chinchón presidiendo nuestra pequeña reunión. - "Está embarazada" - ¡Es imposible, abuela! - "No lo es! Estos bichos de leyenda: las sirenas, los unicornios, los ornitorrincos..." - Estos son normales. - "¿Seguro? pues son los más raros. El caso es que éste embarazo coincide con la caída a la Tierra de un viejo satélite ruso. ¡Un caso extraordinario puesto que nadie tenía ni idea de dónde caería!" - Eso debe haber ocurrido muchas veces. - "Pero siempre se sabía donde caería." - ¡Tonterías!

- "Al chocar con la atmósfera, un buen trozo se desintegró y lo poco que quedó cayó en el mar. Y mientras caía fue soltado polvo sideral... y ya sabes que, de éstos polvos vienen éstos lodos. En éste caso el polvo vino con esporas embarazadoras" - ¡Abuela, no bebas más!

Antes de irse metió a Pascualita en el acuario. Me sorprendió que bajará como un rayo hasta esconderse bajo las algas del fondo. Tiempo después me pareció que se estaba comiendo lo que, en vida, fue una gamba gorda china... Recuerdo que me pregunté a mi misma: - ¿Aún le quedan?